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Actitudes,
Comunicación, Percepciones y Juicios frente al Desarrollo
Organizacional
Abstract de Taller abierto de: “Actitudes, Comunicación,
Percepciones y Juicios” a cargo de Eric Gaynor Butterfield,
Junio 1995 – Organizado por The Organization Development
Institute International , Latinamerica – www.theodinstitute.org
La importancia de los “otros” aspectos no-comportamentales
han sido muchas veces manifestadas por muchos de ustedes en
nuestro Taller de hace solamente dos meses donde habíamos
privilegiado los aspectos relacionados directamente con el
comportamiento de las personas.
Efectivamente, lo que las personas hacemos muchas veces dentro
de las organizaciones y empresas tiene mucho que ver con otros
aspectos y con el propósito de tenerlos en cuenta los
hemos dividido en cuatro grupos principales. Cabe mencionar
que el peso e importancia que tienen tanto los valores como
las creencias son de suma importancia ya que ellas también
influyen fuertemente en las acciones de las personas incluso
mucho más allá del mundo corporativo y ern especial
para aquellos vinculados con los procesos de cambio y desarrollo
organizacional.
La mayor parte de las personas que están en la cúspide
de la organización tienden a tener en cuenta lo que
las personas “hacen” y en especial aquello que
está a la vista y que resulta “observable”.
Lo que sucede es que es posible que muchos de los participantes
organizacionales tomen acciones que son manifiestas y observables
que son a veces el resultado de sus actitudes, sus percepciones,
los juicios que tienen en sus registros y también las
comunicaciones desarrolladas con terceros.
No existe duda alguna en que las fuertes actitudes de las
personas han de tener un impacto en lo que las personas hacen
como lo señalan D. Perlman & P. Cozby (“Social
psychology”; Holt, Rinehart & Winston – 1983).
En general las actitudes nos dicen las preferencias, necesidades,
afinidades y gustos que tienen las personas que por lo general
son distintas a las de otras personas y por ello es tan importante
aprender de ellas para aquellos que están interesados
en los procesos de cambio y desarrollo organizacional.
¿Cuáles son los aspectos y consideraciones que
más frecuentemente “generan” y tienen influencia
sobre la existencia de los valores, las creencias y las actitudes?
Posiblemente una de las primeras fuentes de ellas se relacionen
con el “modelaje” que resulta de observar a “otros”
que son relevantes para nosotros. También aprendemos
a través de las comparaciones y asociaciones que hacemos
con otros y respecto de otros. Como resultado del relacionamiento
con terceros tendemos a identificarnos o no con terceros.
R. B. Zajonc (“Attitudinal effects of mere exposure”;
Journal of Personality and Social Psychology Monograph Supplement
– 1968) sugiere que simplemente la exposición
repetida que tengamos cada uno de nosotros a un tipo de fenómeno
en particular puede influir sobre nuestras actitudes, valores
y creencias lo que todo padre no debe descuidar si es que
reconocemos que la mayor parte de nuestros hijos están
incluso mas tiempo expuestos a la TV que realizando tareas
para el hogar. La exposición a actos crueles y hasta
observar “en vivo” una confrontación bélica,
son ejemplos de cómo las imágenes pueden también
influir sobre las personas. Las recompensas que son recibidas
por las personas son una de las fuentes más poderosas
respecto de la formación de actitudes, valores y creencias.
George Herbert Mead (“Mind, self, and society”
– 1934) destaca que las actitudes van más allá
del individuo y son abarcativas de una comunidad: “The
organized community or social group which gives to the individual
his unity of self may be called “the generalized other”.
The attitude of the generalized other is the attitude of the
whole community”. Y también afectan los comportamientos
grupales: “If we contrast play with the situation in
an organizad game, we note the essential difference that the
child who plays in a game must be ready to take the attitude
of everyone else involved in that game, and that these different
roles must have a definite relationship to each other”
(“Mind, self, and society”; ya citado). También
Herbert Hyman (“Reference Groups” – 1968)
señala la importancia del impacto de las actitudes
en los grupos y en especial en los “grupos de referencia”
que son un concepto propio suyo: “In shaping their attitudes
men may orient themselves to groups other than their own.
If the groups to which individuals refer themselves, their
referente groups, are empirically determined, knowledge and
predictions of attitude, self-evaluation, and conduct Hill
be enhanced; the cherished principles about group influences
can be protected; and an understanding of the complex processes
by which men relate themselves to groups can be enriched”.
La importancia distintiva que pone un científico respecto
de un tecnólogo se manifiesta en la diferencia que
existe entre ellos como consecuencia de una actitud inicial:
“The great difference between science and technology
is a difference of inicial attitude. The scientific man follows
his method whitersoever it may take him. He seeks acquaintance
with his subject-matter, and he does not at all care about
what he shall find, what shall be the content of his knowledge
when acquaintance x-with is transformed into knowledge-about.
The technologist moves in another universe; he seeks the attainment
of some determinate end, which is his sole and obsessing care;
and he therefore takes no heed of any7thing that he cannot
put to use as means toward that end” (“Systematic
Psychology” – 1929).
Los investigadores de Hawthorne aprendieron también
respecto del impacto que tienen las actitudes tanto respecto
del experimento como de los experimentadores: “If one
experiments on a stone, the stone does not know it is being
experimented upon – all of which makes it simple for
people experimenting on stones. Butr if a human being is being
experimented upon, he is likely to know it. Therefore, his
attitudes toward the experiment and toward the experimenters
become very important factors in determining his responses
to the situation (F. J. Roethlisberger: “Management
and morale” – 1941).
George H. Mead (“The genesis of the self and social
control” – 1964) destaca que el control que se
da dentro de una sociedad depende en gran medida del grado
en que los individuos dentro de una sociedad son capaces de
asumir las actitudes de otros quienes a su vez están
involucrados con ellos en proyectos comunes. Quien hace además
una importantísima distinción entre conciencia
y auto-conciencia (“Mind, self and society” –
ya citado): “What we mean by self-consciousness is an
awakening in ourselves of the group of attitudes which we
are arousing in others, especially when it is an important
set of responses which go to make up the members of the community.
It is unfortunate to fuse or mix up consciousness, as we ordinarily
use that term, and self-consciousness. Consciousness, as frequently
used, simply has reference to the field of experience, but
self-consciousness refers to the ability to call out in ourselves
a set of definite responses which belong to the others of
the group. Consciousness and self-consciousness are not on
the same level. A man alone has, fortunately or unfortunately,
access to his own toothache, but that is not what we mean
by self-consciousness.”
Una buena definición de actitudes tiene en cuenta que
ellas son predisposiciones que las personas tienen en cuanto
a actuar, tomar iniciativas y reaccionar dentro del mundo
en que se desenvuelven. Las personas cuando actuamos y reaccionamos
dentro del contexto en el cual operamos tomamos decisiones
que están fuertemente influidas por nuestras actitudes
y también por nuestras percepciones de modo que existe
un proceso de apreciación y evaluación que es
previo a nuestro accionar. Esto no significa que las personas
nos “demoramos” en decidir respecto de lo que
hemos de hacer sino que simplemente el proceso decisorio existe
y a veces llega a ser de muy corto tiempo como cuando se manifiestan
nuestros comportamientos automáticos. Y por favor no
vayan a pensar que los comportamientos automáticos
son realmente muy pocos; a estas horas – exactamente
las 9.15 de la mañana – todos nosotros hemos
realizado una infinidad de acciones las cuales han implicado
algún tipo de decisión en la cual hemos empleado
muy poco tiempo, o, mejor dicho, nosotros pensamos que hemos
dedicado muy poco tiempo. La inmensa mayoría de nosotros
– por no decir todos – hemos tomado una ducha
por la mañana y lo hemos hecho “antes”
de vestirnos; en este momento puede llamarles la atención
que comentemos sobre esas acciones pero debemos tener en cuenta
que dicha acción de ducharnos antes de vestirnos ha
estado basada en una decisión “muy rápida”
lo que nos lleva a acciones que se conocen habitualmente como
comportamientos automáticos”.
Henry Tosi, John Rizzo & Stephen Carroll (“Managing
Organizational Behavior”; Blackwell Business –
1995) han desarrollado un “marco conceptual o modelo”
de actitudes donde se contemplan distintos componentes y se
hace mención también a la importancia de los
procesos y dinámicas. Dentro del modelo los autores
destacan que las actitudes se refieren siempre a algún
tipo de objeto que es identificable como lo es la actitud
que tomamos frente a nuestro superior, en relación
a nuestra empresa, respecto de la familia como institución,
con relación a ideologías económicas,
políticas o sociales, por ejemplo. Es decir, siempre
las actitudes son tomadas y adoptadas en base a algún
referente independientemente de quien este lo fuera y no es
correcto hacer apreciaciones respecto de actitudes diciendo
“que son buenas o que son malas”, así de
simple, sino que son buenas en relación a algún
tipo de referente.
El modelo de Henry Tosi, John Rizzo & Stephen Carroll
(“Managing Organizational Behavior”; Blackwell
Business – 1995) muestra como dos componentes son esenciales
puesto que ambos anteceden la predisposición a actuar
e influyen sobre las actitudes, y ellas son:
a. los valores;
b. las creencias ante algún referente.
A diferencia de las actitudes, los valores no necesitan tener
un objeto que es identificable. Los valores en gran medida
representan una de las bases sobre las cuales se consolidan
las actitudes y por lo general estas últimas son consistentes
con los valores. Es sumamente probable que si los valores
de un profesional privilegian la creatividad e innovación
han de tener una actitud positiva hacia las instituciones
y organizaciones vinculadas con la investigación y
desarrollo. Y lo opuesto también puede ser cierto.
Posiblemente pocos han puesto tan clara la distinción
entre “valor” y “precio” como el irlandés
Oscar Wilde cuya famosa frase fue aplicada por Kenneth Boulding
a los economistas: “There is a famous carácter
in one of Oscar Wilde`s plays who know the price of everything
and the value of nothing. An economist wonders uneasily if
the reference is not to him” (“Some contributions
of economics to the general theory of value” –
1956).
Carl L. Becker (“Progress and Power” –
1936) realiza una interesante asociación entre los
Valores y el Progreso de la humanidad: “Progress is
so heavily loaded with moral and teleological overtones that
no scientist with any sense of decency will use it. It implies
that there are values in the world.” La historiadora
de los Estados Unidos de Norteamérica Natalie Zemon
Davis (“The rites of Violence” – 1973) nos
muestra que a veces aquellos que estamos en el área
de las ciencias del comportamiento a veces podemos poner foco
de manera errónea como es el caso donde “señalamos
a aquellos que participan de conductas que catalogamos como
desviadas” cuando en realidad quizás deberíamos
privilegiar cuestionar los Valores dentro de dicha comunidad,
lo que es sumamente aplicable para muchas corporaciones donde
se verbaliza una orientación que contrasta con los
hechos: “Even in the extreme case of religious violence,
crowds do not act in a mindless way. They will to some degree
have a sense that what they are doing is legitimate, the occasions
Hill relate somehow to the defense of their cause, and their
violent behavior will have some structure to it … But
the rites of violence are not the rights of violence in any
absolute sense. They simply remind us that if we try to increase
safety and trust within a community, try to guarantee that
the violence it generates will take less destructive and cruel
forms, then we must think less about pacifying “deviants”
and more about changing the central values.”
Realmente no sabemos completamente como es que se forman
los valores pero sí sabemos que existe un proceso de
aprendizaje por el cual pasamos todas las personas desde nuestra
infancia a la edad adulta en la cual las emociones juegan
un papel sumamente importante (Daniel Goleman: “La Inteligencia
Emocional”; Bantam Books - 1995). Los sentimientos y
las emociones se diferencian en diversos aspectos de la cual
una de las más significativas es el grado de intensidad
de las mismas y podemos afirmar que aquellas emociones fuertes
tienen un impacto importante en nuestras actitudes.
Además a través de nuestros aprendizajes desde
la infancia tomamos y adoptamos posiciones en base a decisiones
que producen respuestas emocionales que muchas veces tienen
que ver con los condicionamientos y reforzamientos a que hemos
estado sujetos durante nuestra vida que luego impactan en
nuestra carrera laboral.
Pasemos ahora a analizar el otro componente importante que,
junto con los valores, impacta sobre las actitudes: las creencias.
Para Henry Tosi, John Rizzo & Stephen Carroll (“Managing
Organizational Behavior”; Blackwell Business –
1995) las cias son pensamientos e ideas respecto de distintos
objetos y de las conclusiones que las personas tienen respecto
de ellas y por lo tanto representan información respecto
de objetos o sucesos, lo que nos llevaría a concluir
que las creencias son finalmente el elemento pensante o cognitivo
de las actitudes que las personas adoptamos, y que no necesariamente
está relacionado con “hechos”. Ya veremos
más adelante que los hechos están sujetos a
las afirmaciones puesto que pueden ser verdaderos o falsos
a diferencia de las creencias. Si yo digo que “Hoy es
lunes” ustedes pueden demostrar que no lo es puesto
que “Hoy es Jueves”; y si siguiera la discusión
ustedes podrían probar que yo estoy equivocado mostrando
meramente el periódico del día de hoy donde
se destaca que es jueves. En las creencias no nos basamos
en hechos.
También señalan los autores que las creencias
relacionan distintas características a un objeto determinado
como cuando se manifiesta que “cuando un empleado está
satisfecho seguramente ha de ser un empleado productivo”.
Las creencias representan la “verdad” para las
personas y pueden llegar a persistir durante bastante tiempo.
Al parecer nuestros conocimientos en la medida que se reflejan
en nuestras creencias, tienen un impacto sobre nuestros sentimientos.
En “The black cottage” (1914) el poeta de los
Estados Unidos de Norteamérica Robert Frost hace referencia
a la importancia que tienen las Creencias independientemente
del hecho de que ellas fueran verdaderas:
“Why abandon a belief
Merely because it ceases to be true.
Cling to it long enough, and not a doubt
It will turn true again, for so it goes,
Most of the change we think we see in life
Is due to truths being in and out of favour”.
A su vez la antropóloga de USA Ruth Benedict (“Patterns
of Culture” - 1934) señala como las Creencias
pesan como resultado de la interacción de individuos
dentro de una comunidad: “The life-history of the individual
is first and foremost an accomodation to the patterns and
standards traditionally hended down in his community. From
the moment of his birth the customs into which he is born
shape hhis experience and behavior. By the time he can talk,
he is the little creature of his culture, and by the time
he is grown and able to take part in its activities, its habits
are his habits, its beliefs his beliefs, its impossibilities
his impossibilities.”
De lo que no queda duda alguna es que resulta sumamente importante
conocer los Valores como así también las Creencias
de las personas porque ello nos ha de permitir predecir en
gran medida las actitudes de las personas (M. Fishbein &
I. Azjen: “Belief, attitude, intention and behavior:
an introduction to theory and research”; Addison-Wesley
– 1975).
Los valores tienen mucho que ver con lo que muchas personas
llamamos nuestros “principios” en el sentido que
existe un gran peso evaluativo: está en lo correcto
o está equivocado. Es este propio peso evaluativo el
que le da su misma palabra: Valor. Se dice que es bueno y
que es lo que está correcto en esta vida y de esa manera
se establecen también objetivos en base a las aspiraciones
que tenemos las personas, y nos parece correcto y deseable
canalizar energías en esa dirección. Según
los tres autores los valores de las personas nos permiten
explicar porque es que las personas eligen ciertas ocupaciones
y hobbies, por que dedican muchas de sus energías,
esfuerzos y recursos hacia causas, porque es que forman grupos
y en muchos casos porque es que muchos grupos compiten entre
sí.
En intento de mostrar concretamente el impacto de los valores
y creencias en las actitudes (posteriores) de las personas
en relación con su carrera laboral, Henry Tosi, John
Rizzo & Stephen Carroll (“Managing Organizational
Behavior”; Blackwell Business – 1995), detallan
una serie de aspecto que forman parte de las creencias y valores
y como ellas – en este caso particular – pueden
provocar una actitud positiva de la persona hacia su trabajo
y hacia su carrera. Los autores hacen mención a:
- un padre que no llegaba tarde al trabajo o que no faltaba
al mismo en situaciones innecesarias;
- las oportunidades en el trabajo de socializar con personas
exitosas;
- cuando ha recibido ayuda, recompensas y entusiasmo de parte
del cuerpo de sus maestros y profesores;
- cuando su madre ha obtenido un Premio por una ayuda especial
que ha brindado dentro de su empresa;
- en situaciones donde sus padres lo han involucrado en proyectos
interesantes vinculados con lo que hacía en su propia
casa;
- al tener actualmente un trabajo muy bien remunerado y con
buenas perspectivas de promoción;
- cuando ha tenido y aún sigue teniendo positivas
experiencias con muchos superiores en la empresa.
Muchas veces las personas nos referimos a intenciones que
tenemos como así también a las intenciones que
percibimos / observamos en otros. Las intenciones están
ligadas con un aspecto apreciativo / evaluativo y por lo tanto
tiene que ver con una dimensión de tipo probabilística.
Cuando hemos revisado las distintas teorías motivaciones
y fuera de la escuela basada en el comportamiento humano,
hemos visto como la teoría “de las expectativas”
toma en cuenta las distintas probabilidades de éxito
posibles. Cuando lo que vivimos no es lo que realmente queremos
estamos en condiciones de mostrar intentos para modificar
ese estado, y esas intenciones hacia “otras situaciones”
tienen distintas posibilidades de éxito. Como lidiamos
con esta situación, nuestra propensión a tomar
riesgos, nuestra historia de éxitos y fracasos pasados
y la manera como nos hemos sentido han de influir sobre nuestras
intenciones.
Posiblemente las actitudes más importantes a tener
en cuenta son aquellas donde se muestra una mayor congruencia
con el comportamiento que es de tipo manifiesto. Por supuesto
que siempre han de existir algunas actitudes que no son manifiestas
y que podemos decir que permanecen dentro de la misma persona.
Sin embargo es importante tener en cuenta la relación
entre las actitudes y los comportamientos observables, para
lo cual llegar a conocer sobre los valores, las creencias
y las intenciones de las personas pueden llegar a ser excelentes
indicadores.
Hemos expuesto hace muy poco las distintas fuentes que impactan
sobre las actitudes, los valores y las creencias; ahora tenemos
interés en llegar a apreciar cuáles son las
funciones que tienen las actitudes. Henry Tosi, John Rizzo
& Stephen Carroll (“Managing Organizational Behavior”;
Blackwell Business – 1995) señalan que existen
unas cinco funciones principales dando ejemplo de ellos:
1. cumplen una función de reforzamiento al servir
como un medio para alcanzar un fin determinado. Los autores
dan como ejemplo que en el caso de que tengamos una actitud
cooperativa en el trabajo es posible que seamos recompensados
por medio de un reconocimiento o a través de un tipo
de trato favorable.
2. son una manifestación de valores ya que a través
de nuestras actitudes demostramos cuales son realmente nuestros
valores y nos permitimos compararlos con otras personas e
influenciar respecto del mundo en que vivimos, citando para
ello el trabajo de D. Katz (The functional approach to the
study of attitude change”; Public Opinión Quarterly
– 1960).
3. representan una protección para nuestro propio
ego ya que nos ayudan a mantener la imagen que tenemos respecto
de nosotros mismos y también nuestro auto-respeto,
para lo cual dan como ejemplo una situación donde el
supervisor puede llegar a tener sentimientos de superioridad
o dominación respecto de sus subordinados. Una actitud
que considere que los subordinados son haraganes y no confiables
y además respecto de que no están entrenados
los suficiente como para realizar el trabajo va a orientar
los sentimientos del supervisor hacia su superioridad.
4. las reconciliaciones y contradicciones que están
presente. La mayor parte de las personas tiene actitudes y
creencias que son contradictorias respecto de nosotros como
un todo integral, de modo que las actitudes nos pueden ayudar
a colocar nuestros pensamientos en compartimientos separados
que nos han de permitir reconciliar nuestras propias contradicciones,
para lo cual los tres autores citan el trabajo de N. R. F.
Maier (“Psychology in industrial organizations”;
Houghton Mifflin – 1973).
5. nos sirven como un marco de referencia dentro del cual
hemos de operar en alguna forma relativamente “cómoda”.
Es sabido que en el proceso continuo que desarrollamos de
seleccionar y organizar hechos, hemos de extraer solamente
una parte de la información, y lo más probable
es que en la elección de hechos hemos de seleccionar
aquellos hechos que son consistentes con nuestras actitudes
y por otro lado hemos de ignorar o descartar aquellos que
no lo son. En el año 2001 los Bancos en la República
Argentina no entregaron a sus Clientes el dinero que ellos
habían recibido causando un colapso que arrastró
a la economía a lo que ha sido la más fuerte
depresión en la historia de la Argentina (que alcanzó
los niveles más altos en la historia) y dejó
a muchos ancianos sin sus ahorros de toda la vida. El personal
que estaba empleado en dichos Bancos no sentía que
su empresa había actuado incorrectamente e incluso
llegó a trasladar la responsabilidad hacia el Gobierno.
El proceso de formación de actitudes a nivel social
estuvo sujeto a aprendizajes sobre circunstancias no-previstas
o anticipadas. Isaac Asimos señala que las elecciones
de 1840 en los Estados Unidos de Norteamérica cambiaron
fundamental la estrategia política en el proceso eleccionario
de ese país: “The 1840 campaign fundamentally
changed political strategy in American elections. Until then,
it had been assumed that to impress the people, you ought
to present a nominee as a person of education, ability, experience,
refinement, and all the other qualities that men were supposed
to admire. After that, however, every candidate tried to show
himself as fundamentally illiterate to heart”.
Los procesos de influencia social puedfen tener que ver con:
a. cambio comportamental cuando intentamos que una persona
realice un trabajo o participe en un proyecto en particular;
ó
b. cambio actitudinal cuando tratamos de convencer a una
persona respecto de que le debe gustar – o no –
realizar un trabajo.
Podemos ahora sugerir que las actitudes tienen que ver con
la predisposición que tiene una persona en relación
a apreciar ciertos objetos o temas de una manera en particular.
Y las actitudes tienen dos componentes principales siendo
uno de ellos el cognitivo que tiene que ver con la creencia
de la persona respecto del objeto, como por ejemplo cuando
manifiesta “La comida orgánica es saludable”,
y el otro componente es el afectivo que se relaciona con los
sentimientos de la persona hacia el objeto como cuando manifiesta
“A mi me gusta mucho la comida orgánica”.
Herbert Kelman (1961)) ha desarrollado una categorización
donde distingue entre tres distintos tipos de procesos por
el cual se llevan a cabo los cambios. El primero de ellos
lo ha definido como cumplimiento y es más bien una
máscara de cambio actitudinal puesto que refleja solamente
un cambio de tipo temporal. Es bastante común que en
algunas circunstancias las personas es común que las
personas realicen manifestaciones en cuanto a cambios en sus
creencias, pero que, una vez que la persona “sale de
dicha situación” es posible que “vuelva
a su posición anterior”.
Uno de los otros dos tipos según Herbert Kelman es
el que recibe el nombre de “identificación”
que es central en cuanto al desarrollo humano. Por ejemplo
podemos mencionar a Sigmund Freud cuando destaca que los roles
sexuales son adquiridos a través de la identificación
que los chicos tienen con sus propios padres. Esto también
se presenta cuando las personas trabajan en grupos; así
como los niños se identifican con sus padres, los miembros
de un grupo adopta los del grupo en general. El proceso de
identificación se distingue del proceso de cumplimiento
que hemos visto antes ya que en el primero de ellos el individuo
realmente cree en los puntos de vista adoptados.
El tercer proceso según Herbert Kelman es el que recibe
el nombre de “internalización” que se caracteriza
porque el individuo incorpora una actitud como consecuencia
de que la misma es congruente con su propio sistema de valores.
Por supuesto que no siempre existe una clara distinción
entre estos distintos tipos de procesos ya que muchas veces
encontramos una combinación de los tres de ellos, pero
sin embargo, lo más probable es que siempre se ha de
destacar alguno de ellos en particular.
En relación con el proceso de COMUNICACIÓN podemos
decir que existen cuatro componentes principales (“Psychology
Today”; Random House – 1975) que se relacionan
con la Persuasión:
1. la fuente: que tiene que ver con el emisor o el escritor
de la comunicación y sus distintas características;
- Una gran mayoría de personas están convencidas
respecto de la comunicación cuando la misma es emitida
por alguien en quien ellos confían. Es el caso de avisos
publicitarios en distintos medios (TV, periódicos)
donde se presenta a un hombre con la ropa de un médico
en ejercicio de su función, incluso sin advertir que
se trata de un médico.
2. el mensaje: que incluye aspectos tales como el contenido,
el estilo, y la forma en que se encuentra organizada la comunicación;
- En “Psychology Today” – ya citado se
hace referencia al impacto persuasivo que tiene el mensaje
en relación con la precisa manera en que es compuesto
y organizado. Sin embargo, además allí se hace
notar como un mensaje donde se presenta ninguna opción
al receptor puede producir una fuerte resistencia de parte
de este y producir consecuencias adversas opuestas a las previstas:
“Although a message must often be fairly explicit to
be effective, the communicator must be careful to avoid oversell.
If he implies that the audience has no choice but to adopt
the views he advocates, he may produce resistance rather than
acceptance. This danger was illustrated in a recent experiment
by Stephen Worchel and Jack Brehm. Subjects were asked to
read statements about the way the United States government
should treat the Communist party. Both groups of subjects
read identical statements of fact, but one group´s message
was liberally sprinkled with such high-pressure statements
as “you cannot believe otherwise” and “you
have no choice but believe this”. The subjects who read
only the facts moved toward adopting the views advocated,
but the attitudes of those whose messages contained the coercive
elements were as likely to move in the opposite direction.”
3. el canal: que representa el medio o la situación
por medio del cual se presenta la comunicación;
- algunos estudios (Stuart Albert y James Dabbs en “Psychology
Today”) muestran que el medio tiene suma importancia
en el impacto persuasivo de la comunicación y que –
entre otras cosas – la distancia de la persona comunicadora
respecto de la audiencia juega un rol importante.
4. la audiencia: que es la persona o las personas hacia quien
se dirige la comunicación.
- algunas personas parecen ser mucho mas proclives en cuanto
a ser persuadidas que otras como es el caso de aquellas personas
que tienen una fuerte necesidad de ser “aprobadas socialmente”.
La mayor parte de los trabajos han estado orientados hacia
producir efectivamente un cambio en las actitudes de las personas
y no es mucho lo que sabemos respecto de producir “resistencias”
hacia el cambio de actitudes. Al respecto podemos citar los
trabajos de William McGuire quien sugiere que los individuos
pueden ser inoculados o inmunizados respecto de ser persuadidos.
A través de una serie de experimentos William McGuire
demostró que es posible inocular a las personas y de
esa manera hacerlas menos proclives hacia el cambio.
C. PO. Snow (físico que nació a principios del
siglo XX) destacó que cuando uno piensa respecto de
la larga historia del hombre en la humanidad uno va a notar
que se han cometido muchos más crímenes en nombre
de la obediencia que como resultado de una revuelta o rebelión.
Y aquí surge una pregunta que debe tenerse en cuenta
dentro de los ámbitos organizacionales y corporativos:
¿Hasta qué punto las personas van a obedecer
una orden que proviene de la jerarquía organizacional?
Al final de cuentas en casi todas las organizaciones, especialmente
aquellas que operan bajo el esquema piramidal, existe una
jerarquía que espera ciertos tipos de cumplimiento
y obediencia de parte de los subordinados.
David Mantell realizó algunos experimentos en la materia
siguiendo las primeras investigaciones pioneras en esta materia
a cargo del psicólogo social Stanley Milgram (“Obedience
to authority”; Harper & Row – 1974). Teniendo
en cuenta la importancia de este trabajo y sus severas implicancias
en la salud de las personas, vamos a reproducir a continuación
el relato que se incluye respecto de este experimento en “Psychology
Today” (ya citado): “Milgram´s subjects
were men from a wide range of ages and occupations; they were
paid to take part in what they thought was a study of the
effects of punishment on learning. Two subjects appeared for
each session, but only one of them was a real subject. The
other was the experimenter´s accomplice. In each case
the accomplice was assigned the role of the learner in the
mock learning experiment, and the subject was assigned the
role of the teacher. The subject was instructed that, as a
teacher, he was to read a list of word pairs to the learner,
whose task was to memorize each of the word pairs. The learner
was then moved into an adjacent room, out of the teacher´s
site for the duration of the experiment. Each time the learner
made a mistake, the teacher was to punish him by administering
a shock from an impressive-looking shock generator. The generator
had thirty clearly marked voltage levels, with switches ranging
from 15 to 450 volts and with labels ranging from “slight
shock” to “danger: severe shock”. After
each of the learner´s mistakes, the teacher was to increase
the voltage one level and administer the shock. In reality7
no shocks were being delivered, but the subjects had no way
of knowing this. As the session progressed, the supposed learner
made many errors, and the shocks became increasingly severe.
When the shock level reached 300 volts, the learner pounded
on the wall in protest and then fell silent. At this point
the experimenter instructed the subject to treat the absence
of an answer as a wrong answer and to continue the procedure.
If at any point the subject indicated that he would like to
stop, the experimenter told him sternly to go on:
Experimenter: Whether the learner likes it or not, we must
go on, through all the word pairs.
Subject: I refuse to take the responsibility. He`s in there
hollering!
Experimenter: It`s absolutely essential that you continue,
Teacher.
How do you think most subjects would behave in this experiment?
If you are like the students, psychologists, and others of
whom Milgram asked this question, you will guess that most
subjects refuse to continue the procedure at some point quite
early in the experiment. Most of the people Milgram asked
believed that no more than a handful of subjects would go
all the way through to the end of the shock series. The results
Milgram`s obtained, however, did not match this expectation.
Of forty subjects in the condition described, twenty six (or
65 %) continued to obey the experimenter to the very end.
These subjects were not sadists. Many of them showed signs
of extreme tension during the session, and they often told
the experimenter that they would like to stop. But in spite
of these feelings, they continued to obey the experimenter`s
commands.”
En la actualidad las empresas tienen en alguna medida por
encima de ellas a las entidades financieras; la filosofía
de éstas y las de muchos gobiernos a través
del pensamiento monetarista de John Maynard Keynes (en oposición
al pensamiento del economista alemán Joseph Schumpeter)
sugiere que en realidad es mejor ir tras el dinero directamente.
Las empresas deben esforzarse duramente para que sus ingresos
superen sus costos operativos de modo que tengan un margen
de contribución y en el caso de que así fuera
deben asegurarse que el margen de contribución pueda
cubrir los gastos comerciales, administrativos y financieros,
si aún restara un resultado positivo las contingencias
deben también ser cubiertas y finalmente deben pagarse
impuestos que, en muchos casos, ni siquiera están vinculados
con las utilidades. El pensamiento y marco organizativo financiero
se orienta directamente al dinero, el cual incluso se caracteriza
por no estar gravado como si lo están otros activos
en las empresas. Ahora bien ¿Qué es lo que han
hecho los legionarios financieros para conseguir que en las
organizaciones satisfagan sus intereses financieros crecientes
y sostenidos? Posiblemente la respuesta pueda buscarse en
la revista Business Week (“Executive pay: the party
ain`t over yet” – 1993). Tiene sentido que los
shareholders – quienes están en el negocio financiero
donde es el dinero el que genera más dinero –
remuneren altamente a los CEO muy por encima incluso de cifras
“razonables”. Y efectivamente eso es lo que están
haciendo. Según Business Week en promedio los CEO ganaban
unos $ 3.800.000.00 y los 20 CEO “top” recibían
ingresos anuales en 1992 del orden de $11.2 a $ 127 millones
(dólares). En el año 1960 un CEO tenía
ingresos 41 veces superior a la de un obrero y 19 veces mayor
que la de un ingeniero, mientras que en 1992 la remuneración
de un CEO ha sido 157 veces mayor a la de un obrero y 66 veces
superior a la de un ingeniero (para tener una idea de la magnitud
de4 estas últimas cifras vale la pena considerar que
en el Japón un CEO gana menos que 32 veces el sueldo
promedio de un obrero).
Eric Gaynor Butterfield (“Congreso de Desarrollo Empresario”;
Argentina – 2001) ha mostrado como las personas también
muestran obediencia además de a la autoridad, a algunos
incentivos como es el caso del dinero. Experimentos con perros
realizados por un alemán en la época de la gran
depresión financiera muestran que “el perro entusiasmado
por un trozo de carne” que está puesto muy cerca
de él, puede obnubilarse y no encontrar la puerta de
entrada para obtener la carne que está dentro de una
jaula. Algo similar puede quizás estar sucediendo con
los más altos ejecutivos corporativos quienes entusiasmados
por sus mayores recompensas dinerarias pueden obnubilarse
hasta el punto de perder todo tipo de sensibilidad respecto
de aquellos que son totalmente excluidos por el hechote no
contar con un trabajo que les permita acceder al dinero mientras
que aquellas que van “directamente” hacia el dinero
ven reproducir sus reservas más allá de sus
necesidades naturales.
En un experimento desarrollado por Eric Gaynor Butterfield
se ha mostrado como las personas – incluso en una medida
mayor a la observado por Stanley Milgram en su experimento
de los años 60 del siglo pasado – obedecen a
la atracción del dinero hasta el punto de poder exterminar
a sus semejantes.
Y ahora podemos preguntarnos ¿a que se debe que las
personas podemos obedecer tanto a la autoridad legítima
como a otros recursos de manera tan fiel y leal? Y lo que
es aún más llamativo: ¿Cómo es
que esta obediencia puede incluso llegar a sostenerse en el
tiempo?
Lo que si hemos aprendido es el poderoso efecto de la acción
grupal y presión del grupo y las consecuencias dispares
de la proximidad y el tipo de contacto que pudiera mantenerse
entre el superior y el subordinado. En relación a este
segundo punto Milgram mostró como distintas condiciones
influían diferencialmente en los patrones de respuestas;
las condiciones eran:
- remota; donde el sujeto no escuchaba ni veía a la
víctima mientras esta era shockeada;
- feedback de voz; que se presentaba cuando la víctima
estaba en otro cuarto distinto pero el sujeto podía
escucharlo gemir o gritar;
- proximidad era la tercera condición posible; y se
presentaba cuando la víctima era colocada en la misma
habitación que en la que estaba el sujeto;
- proximidad a través del tacto, que se deba cuando
el sujeto no solamente estaba próximo sino que también
forzaba la mano de la víctima para que esta se auto-administre
el castigo.
Por otro lado la presión del grupo puede tener un importante
efecto liberizador, tal cual es detallado en “Psychology
Today” (ya citado): “Although there was much less
obedience both when the experimenter was out of the room and
when the subject had to move the victim´s hand, still,
in both these conditions, a substantial number of subjects
obeyed the experimenter to the end. Obedience was virtually
eliminated, however, in another experimental condition: Here
the subjects were provided with social support for defiance.
In this condition two other subjects (actually the experimenter´s
confederates) joined the real subject to form what he was
told to be a team of teachers. After the shock level had reached
150 volts, one of the confederate-teachers announced that
he would not continue and took a seat in another part of the
room. After 210 volts the second teacher also refused to go
any further. In all cases the experimenter continued to order
the subjects to carry on with the procedure, but only 10 percent
of them did so. All the rest refused to continue either at
t6he same time one of the confederate-teachers did or shortly
thereafter. These others were able to demonstrate to the subject
that defiance of the experimenter was thinkable and, in fact,
proper.”
Las personas pueden cambiar sus actitudes e incluso sus comportamientos
como resultado de “acercarse” a las actitudes
o comportamientos de sus pares, lo que se conoce bajo el nombre
de “conformidad”. Es usual que “conformidad”
y “conformar” tiene una connotación que
puede ser de tipo negativa y sea tratada entonces de forma
peyorativa, pero esto no siempre es así ya que a veces
adoptar los estándares del grupo puede resultar sumamente
beneficioso para las personas como en el caso que se ha descrito
más arriba. El hecho de conformar respecto de ciertos
estándares produce beneficios; podemos imaginarnos
que difícil se tornaría nuestra existencia si
no adoptamos ciertos estándares comunes como es el
caso de que ciertas personas den como respuesta un “sí”
cuando quieran negar algo o cuando las personas muevan su
cabeza verticalmente cuando quieran contestar con un “no”.
Solomon Asch es famoso por sus trabajos de investigación
relacionados con la variable conformidad mostrando como algunas
personas tienden a ser independientes mientras que otras tienden
a rendirse y a optar por lo que piensan y deciden “la
mayoría”. Vale la pena que el lector se familiarice
con algunos detalles del interesante trabajo de Asch puesto
que tiene fuertes implicancias para todos aquellos interesados
en la formación de actitudes, la toma de decisiones,
y los comportamientos asumidos, todos ellos impactando fuertemente
sobre la efectividad y eficiencia organizacional. Se reproduce
a continuación el texto según “Psychology
Today” – ya citado.
“Asch’s experiment
“The following is what you World experience if you
were a subject in one of Asch’s experiments. You and
other seven students report to a classroom for an experiment
on visual adjustment. The experimenter says that you will
be asked to judge the length of lines on a series of comparisons.
He displays two large white cards where in one card there
is only one standard line (A) and in the other card there
are three other lines (two of them – 1 & 3 are equal
in length and shorter than A, whereas the third line in this
second card, number 2 is equal to standard line (A) of the
first card.”
(“On one card is a single vertical line – the
standard whose length id to be matched. On the other are three
vertical lines of different lengths, and you are to choose
the one that is the same length as the standard. One of the
three actually is the same length; the other two are substantially
different. The experiment opens uneventfully. The subjects
announce their answers in the order in which they are seated
in the room; you happen to be the seventh, and one person
follows you. On the first comparison every person chooses
the same matching line. The second set of cards is displayed,
and once again the group is unanimous. The discriminations
seem very easy, and you settle in for what you expect will
be a rather boring experiment)”.
“On the third trial there is an unexpected disturbance.
You are quite certain that line 3 is the one that matches
the standard, but the first person in the group announces
confidently that line 1 is the correct match. The second person
follows suit and declares that the answer is line 1. So do
the third, fourth, fifth, and sixth subjects. Now it is your
turn. What you thought was going to be an uncomplicated task
has turned into a disturbing problem. You are faced with two
contradictory pieces of information: The evidence of your
own senses tells you that one answer is clearly correct, while
the unanimous and confident judgments of the six preceding
subjects tell you that another answer is correct. What do
you do? Do you stick to your initial judgment, or do you go
along with the others? The dilemma with which you are faced
persists through eighteen trials. On twelve of the trials
the other group members unanimously give an answer that differs
from what you clearly perceive to be correct. It is only at
the end of the experimental session that you learn the explanation
for the dilemma: The seven other subjects were all confederates
of the experimenter, who had instructed them to respond the
way they did.”
“How do most people react in this situation? Asch put
fifty subjects through this procedure and found that almost
a third of them conformed at least half of the time. What
accounts for this high degree of conformity, and what factors
can explain why some people conform and others do not? Asch
carefully observed the subjects` behavior during the course
of the experiment and conducted intensive interviews with
them afterward to probe the psychological mechanisms underlying
the behavior of both the “independents” and the
“yielders”. Some of the independent subjects stuck
to their guns, announcing their judgments loudly and spontaneously.
Others were more withdrawn or tense but still resisted the
pressure to conform to the group judgment. Among the yielders
very few reported that they actually had perceived the others’
choice as correct. Most yielders said that they had believed
their own perception to be correct but that they have yielded
to the group pressure so as not to appear different from or
inferior to the others. These subjects felt that if they had
not followed the group’s lead, they would have been
revealing some basic weakness in themselves, which they preferred
to hide.”
Pareciera que las personas que están más dispuestas
a ceder y conformar con el grupo son aquellas que cuentan
con una auto-estima relativamente baja y falta de confianza
en sí mismos. Otro de los hallazgos de Solomon Asch
sugieren que el tamaño del grupo no es una variable
tan importante como la unanimidad que se alcance en el grupo.
Otro fenómeno a tener en cuenta se relaciona con el
hecho que las actitudes adoptadas pueden guardar una fuerte
relación con algunos comportamientos. Los sacerdotes
que pertenecen a una diócesis de menores recursos y
conviven dentro de ella donde además existe una alta
desocupación tienden más a “acercarse”
a estos grupos de personas menos favorecidas comprendiendo
sus comportamientos, alegrías y tristezas. Morton Deutsch
& Mary Collins encontraron evidencia de ello (ver “Psychology
Today” – ya citado). Y Arthur Cohen en “Attitude
change and social influence” (también en “Psychology
Today”) da varios ejemplos de lo que denomina “counterattitudinal
statements” como es el caso de un soldado de Estados
Unidos de Norteamérica que habiendo sido capturado
en la guerra está dispuesto a hacer manifestaciones
en contra de la política exterior de su país
solamente contra la promesa de un cigarrillo.
Y la pregunta que ahora nos formulamos tiene que ver con:
¿A qué se debe que nuestras actitudes cambian
como resultado de acciones o “counterattitudinal statements”?
Pareciera ser que la respuesta está en manos de Leon
Festinger y su teoría de “disonancia cognitiva”.
En “Psychology Today” dan el ejemplo donde uno
está en cierta medida en oposición respecto
de legalizar el uso de la marihuana pero que de alguna manera
hemos sido inducidos por un amigo nuestro a firmar una petición
donde se apoya la legalización de la misma. A partir
de este instante uno tiene en su cabeza (metafóricamente
ya que en realidad es en la mente) dos pensamientos (componentes
cognitivos) que aparecen como inconsistentes (disonantes).
Bajo el primer tipo de pensamiento “Yo me opongo a la
legalización del uso de la marihuana”, y bajo
el segundo pensamiento “Yo he firmado una petición
pidiendo que la misma sea legalizada”. Y para Leon Festinger
esta es una experiencia donde existe disonancia y que resulta
ser sumamente incómoda desde el punto de vista psicológico,
lo que llevaría a la persona a reducir la disonancia
o el nivel de disonancia existente lo que se lleva a cabo
cambiando – modificando uno de los dos distintos tipos
de pensamiento (cogniciones).
Existe una segunda forma en que se puede reducir la disonancia
existente y que consiste en que la persona “agregue”
nuevos pensamientos cognitivos que justifiquen “lo racional”
de una acción en particular como es el caso donde una
persona “puede justificar su decisión de haber
firmado una petición porque había recibido dinero
para ello”. Otra justificación adicional puede
ser cuando se presenta una situación donde “su
amigo le dice – en forma amenazadora- que no será
más su amigo si es que usted no firma”.
Daryl Bem (“Beliefs, attitudes, and human affairs”;
Brooks / Cole – 1970) sugiere que existe otro tipo de
explicación respecto de cómo las acciones funcionan
para modificar nuestras actitudes. Para Bem las personas que
tienen “disonancia cognitiva” tienden a solucionarlo
como resultado de que los individuos hacen inferencias respecto
de sus propias actitudes al observar su propio comportamiento.
Por ejemplo, la pregunta respecto de porqué alguien
come pan negro en lugar de recibir como respuesta porque me
gusta, está mas bien ligada con el hecho de que le
gusta el pan negro por el hecho de que lo come lo que sugiere
en cierto modo la validez de la técnica que se conoce
bajo el nombre del “pie en la puerta”.
Podemos ir recapitulando en relación con el tema de
Actitudes que en general han sido concebidas como pre-disposiciones
relativamente estables para comportarnos en relación
con objetos de una manera en particular (Charles E. Kimble”:
“Social psychology: Studying human interaction“;
Brown – 1990). Las actitudes que las personas adoptamos
dentro de los contextos organizativos incluyen un conjunto
de creencias y sentimientos que las personas tenemos en relación
con algunas ideas, situaciones o personas en particular (Frank
Saal & Patrick Knight: “Industrial / Organizational
Psychology”; Brooks / Cole – 1988).
Amy Wharton & Rebecca Erickson (“Managing emotions
on the job and at home: understanjding the consequences of
multiple emotional roles”; Academy of Management Journal
– 1993) señalan que existe una terna de components
que se relacionan con una actitud ante un objeto:
1. las intenciones;
2. el afecto o los sentimientos emocionales hacia el objeto;
3. la cognición, que es el conocimiento percibido
respecto del objeto.
Algunos autores se han apartado un poco del enfoque que considera
a las actitudes como el resultado de disposiciones o predisposiciones,
como es el caso de Gerald Salancik & Jeffrey Pfeffer (An
examination of need-satisfaction models of job attitudes”;
ASQ – 1977. Para estos dos autores las actitudes evolucionan
como consecuencia de realidades sociales donde por ejemplo
el contexto social provee información que da forma
a las actitudes de los individuos por medio de distintas pistas
y señales. Es decir, son las pistas y señales
que se reciben del contexto las que de algunas maneras prescriben
algunas actitudes como aceptables (o no) y estas a su vez
impactan finalmente sobre los comportamientos y actitudes
de las personas.
Moorhead & Griffin (“Organizational Behavior: Managing
people in organizations”; Houghton- Mifflin –
1995) dan el ejemplo de un nuevo empleado que ingresa a la
empresa dentro de una unidad en particular que ha tenido existencia
por cierto tiempo. Es muy probable que los distintos miembros
del grupo existente le hagan saber al ingresante que es lo
que ellos piensan respecto del jefe y del sistema de recompensas
en la organización y probablemente también le
ha de hacer saber cuanta energía ha de tener que dedicar
en su trabajo para trabajar dentro de ciertos límites
establecidos por el grupo. Como consecuencia de toda esta
información el ingresante adopta una actitud hacia
su jefe y también hacia el sistema de recompensas que
es consistente con lo que se le había informado, y
seguramente en poco tiempo su producción estaría
dentro de los estándares establecidos por el grupo
(y no por el líder). Esto confirma que tanto las actitudes
como los comportamientos del ingresante han tomado la forma
que ha resultado como consecuencia de la información
social que el individuo recibiera al entrar en la empresa
y que también daría forma a la manera en que
éste habría de percibir la realidad.
Las implicancias prácticas de las actitudes invaden
todos los aspectos organizacionales y es por ello que muchas
entidades dedican esfuerzos, energías y también
recursos para conocer los niveles de:
a. Satisfacción en el trabajo
b. Grado de Compromiso con la organización
c. Involucramiento de la persona en relación con su
tarea
d. Grado de compromiso en cuanto a la práctica de
“knowledge management”
e. Iniciativa hacia los Cambios y Mejoras.
Creo que es momento de bajar a tierra mucho de todo lo que
hemos estado viendo hasta el momento. Para ello vamos a tomarnos
un corto break de no más de 15 minutos por favor, y
al regresar les pedimos que se organicen en grupos de cinco
personas por mesa para realizar algunas dinámicas sobre
los temas y contenidos con que hemos estado trabajando.
Vamos a solicitar que queden fuera de esta asignación
unas 3 personas donde dos de ellas han de trabajar como observadores.
Hemos dicho observadores y no observadores-platicadores. Los
observadores han de compartir luego de que los grupos terminen
con sus dinámicas las apreciaciones que tienen respecto
del proceso en los grupos. Finalmente la última persona
que ha quedado libre debe hacer un esfuerzo por integrar el
trabajo de todo el grupo en su conjunto. De modo que en este
break todos tienen algo de trabajo que va a redundar en beneficio
de todos nosotros.
Muchas gracias por compartir.
Eric Gaynor Butterfield – Presidente
The Organization Development Institute International –
Latinoamérica
(also Board member of The Organization Development Institute
– Worldwide)
www.theodinstitute.org
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