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Comportamiento Humano y
Desarrollo Organizacional
Abstract de Jornada organizada por The Organization Development
Institute International, Latinamerica a cargo de Eric Gaynor Butterfield sobre “Comportamiento Humano en las Empresas”
desarrollado en Abril 1996, Argentina. www.theodinstitute.org
1. El Comportamiento –
Que ES
Las personas se comportan en el día a día a
través de una multitud de acciones que ellas mismas
toman en su interacción con otros individuos. Y este
comportamiento tiene ciertas características puntuales
que están relacionadas – entre otros aspectos
– con los resultados que ellos alcanzan.
Nadie mejor que Margaret Mead para hacernos ver la multitud
de manifestaciones que están presente en los comportamientos
de las personas dentro de las distintas comunidades y en distintos
tiempos, y las oportunidades que se pueden descubrir a partir
de ellas. “Cuando echamos una mirada a como somos nosotros
en esta civilización y por otro lado observamos los
distintos y variados estilos de vida que han sido aceptados
por las personas y a las cuáles ellos mismos han contribuido,
podemos renovar nuestras esperanzas respecto del futuro de
la humanidad y también de sus potencialidades (Margaret
Mead; “Growing up in New Guinea” – 1930).
No es casualidad que las ciencias del comportamiento al tratar
de definir y descubrir distintos tipos de comportamiento,
echaran una mirada al pasado de las personas. Casi la inmensa
mayoría de “tests” usados en los procesos
de selección de personal para el mundo corporativo,
tienen en cuenta la historia de las personas. Todas las personas
actúan en el día a día dentro de sus
distintos ámbitos: la familia, el trabajo, el entretenimiento,
entre otros. El hecho de que distintas personas con “backgrounds”
similares se comporten de manera similar “aquí
y ahora” se debe a que muy probablemente han tenido
experiencias similares en el pasado (George C. Homans; “The
Nature of Social Science” – 1967).
El Comportamiento Humano revela una serie de uniformidades
que constituyen en sí “leyes naturales”.
Si estas uniformidades no llegaran a existir, no existiría
ni una ciencia social ni tampoco una economía política,
e incluso es posible que el estudio de la Historia podría
ser inútil en gran parte de ella. Mas aún, si
las acciones futuras de los hombres no tuvieran nada en común
con sus acciones pasadas – aunque podría llegar
a satisfacer nuestra curiosidad como resultado de un cuento
interesante, ello sería totalmente inútil para
nosotros en cuanto a una guía en la vida (Vilfredo
Pareto; “Curso de Economía Política”
- 1966). Tanto las semejanzas sistemáticas entre agrupaciones
de personas como las diferencias sistemáticas entre
ellas, nos dicen que nos encontramos ante dos grupos con comportamientos
dispares.
Los comportamientos de los individuos están siempre
presente en algún contexto o situación en particular,
y es la interacción dentro de ese particular contexto
lo que determina una posible elección de una acción
a seguir. En términos generales podemos afirmar que
el Comportamiento está determinado por (o es función
de) la persona y su contexto (Kart Lewin; “Field Theory
and Experiment in Social Psychology” – 1939) que
guarda una fuerte semejanza con la afirmación del fiklósofo
español José Ortega y Gasset al referirse “al
hombre y sus circunstancias” (en “La Revolución
de las Masas”- 1930).
Desde un punto de vista comportamental el hombre es bastante
simple. La aparente complejidad de su comportamiento a través
del tiempo se debe en gran medida al reflejo de la complejidad
existente en el contexto dentro del cual se encuentra (Herbert
A. Simon en “The sciences of the artificial” –
1969). El trabajo monumental de Herbert Simon junto con James
March (“Organizations”; Wiley & Sons –
1959) evidencia la importante necesidad de tener que influir
sobre el contexto dentro del cual operan las personas dentro
de las organizaciones.
Una hipótesis con la cual deseamos centrar nuestro
trabajo radica en que aceptamos como válido el postulado
de “que la gente cambia” por encima de que “la
gente no cambia”. Lo que las personas usualmente quieren
decir cuando frecuentemente señalan que “las
personas (otros) se resisten a cambiar” – es que
“las personas se resisten a hacer lo que nosotros queremos
que hagan”. Y además deseamos que lo hagan además
en la dirección que nosotros queremos. Si alguien duda
respecto de nuestro primer postulado solo tiene que reconsiderar
la frase popular al que nos referimos cuando ingresa alguien
a una organización al señalar: “Escoba
nueva barre bien”. Esta frase lleva implícito
que las personas cambian; más aun, que estas personas
puntualmente han de cambiar (aunque no en la dirección,
persistencia y velocidad que nosotros inicialmente deseamos).
Además muchos trabajos de campo han mostrado evidencia
que las personas no se resisten simplemente a cambiar sino
que más bien “se resisten cuando no saben las
consecuencias sobre ellos respecto de los cambios que deben
asumir”.
Las personas se comportan y lo hacen dentro de un “escenario”
como si este fuera una obra de teatro. Y este comportamiento
de las personas tiene que ver con lo que ellas hacen, sienten,
piensan, como reaccionan, sus creencias y cuáles son
sus objetivos. Y esto lo hacen desde el mismo día de
su nacimiento, durante su adultez y su madurez, y hasta su
muerte. Mucho del comportamiento de las personas tiene que
ver con “grupos” y mucho de lo que sucede en los
grupos tiene que ver con las “organizaciones”.
El conjunto de organizaciones opera dentro de lo que podemos
llamar un sistema de relaciones sociales y este “sistema”
tiene una faceta particular con consecuencias importantes
ya que constituyen un orden de tipo evaluativo y normativo.
Si tenemos en cuenta la posición de Emile Durkheim
(“Sociology and Philosophy”; London: Cohen and
West - 1953) de que la sociedad es en alguna medida un fenómeno
moral, podemos decir entonces que tanto el funcionamiento
como la continuidad de cada sistema social depende en gran
medida – aunque no por completo – del grado de
conformidad moral. Afortunadamente para las sociedades, la
inmensa mayoría de las personas dan cumplimiento a
los códigos sociales y a sus expectativas.
Las distintas culturas difieren en cuanto a las sanciones
por los desvíos de cumplimiento y a su énfasis
en “consentimientos implícitos dentro de la persona”.
Pueden existir sistemas sociales donde las personas se comportan
en base a lo que podemos llamar “conformidad total”,
que es el tipo de comportamiento auto-activado por la persona
que ha internalizado los valores y normas, a diferencia de
aquellos individuos que responden más bien a un sistema
de premios y castigos. De todas maneras es muy importante
tener en cuenta que existen límites a un sistema de
premios y castigos y en especial a hacer uso del terror como
un instrumento de control (sea dentro de una pequeña
unidad, un grupo, una organización o la sociedad en
su conjunto).
Debe quedar bien en claro que el terror es, definitivamente,
bastante efectivo. Pero debemos tener muy en cuenta que los
costos del terror son altamente prohibitivos para un régimen
interesado en instalar un control altamente personalizado.
Y además son difíciles de sostener en el tiempo.
Algunos superiores en Talleres de Liderazgo manifiestan que
ellos son “Bastante efectivos usando el látigo”
… lo que ellos no saben exactamente cuales serían
los rendimientos y resultados que podrían alcanzar
haciendo uso de los conocimientos y prácticas de las
Ciencias del Comportamiento en las Organizaciones.
Algo que debemos tener en cuenta radica en “no trasladar
a las ciencia sociales” los hallazgos de las “ciencias
naturales o exactas”. En éstas últimas
es conocido la frase : “El orden de los factores no
altera el producto”; pero de aplicarlo en los comportamientos
individuales dentro de sí mismos o en la interacción
con otros, puede producir un descalabro total.
Además, no es lo mismo solucionar los problemas que
ocurren dentro de las organizaciones como consecuencia del
comportamiento entre personas, con lo que sabemos para resolver
lo que sucede entre “cosas”. Cuando caminamos
por la vereda y pateamos un pedazo de ladrillo estamos transfiriendo
la energía de nuestro pie hacia el ladrillo, lo que
va a hacer que este se desplace hasta finalmente detenerse
en un lugar y en una posición que ha de estar determinada
por factores tales como la cantidad de energía transferida
del pie al ladrillo, el tamaño, peso y forma del ladrillo,
como así también de la naturaleza y tipo de
superficie sobre el cual el ladrillo es desplazado.
Comparemos esta acción con el hecho de que en lugar
de patear un pedazo de ladrillo la patada ha sido dirigida
hacia un gato o un perro, es muy posible que el animal pueda
incluso reaccionar mordiéndolo o atacándolo.
Bajo esta última situación la relación
entre la pateadura y la “mordedura” tiene un carácter
distinto resultando obvio que el animal toma la energía
de su propio organismo y no del puntapié que ha recibido.
Paul Watzlawick, Janet Beavin & Don Jackson (“Pragmatics
of Human Communication”; Norton – 1967) sugieren
que lo que aquí ha sucedido es consecuencia de una
transferencia de información y no una transferencia
de energía como se ha dado en el primer caso como consecuencia
de patear el ladrillo.
Como la disciplina que estudia los comportamientos es conocida
como “Ciencias del Comportamiento” nos interesa
en este momento destacar que el término “Ciencias
del Comportamiento” no es usado en forma restrictiva
en relación a una disciplina en particular sino que
mas bien está relacionada con alguna metodología
de investigación en particular donde cualquier ciencia
social (tales como la psicología, sociología,
antropología entre otras) estudia el comportamiento
de los individuos dentro de su contexto tanto físico
como social haciendo uso de métodos experimentales
y de observación.
Por ello es conveniente que a estas alturas el lector tenga
en cuenta las afirmaciones de un reconocido y distinguido
científico (Julian Huxley; “Science Natural and
Social”; Scientific Monthly – 1940) al señalar
que existe una diferencia básica entre las ciencias
sociales y las ciencias físicas puesto que en las primeras
“el propio investigador está dentro – y
no fuera – de su materia de investigación”.
Debemos tener en cuenta que muchas disciplinas, tales como
la física y la química, tienen miles de años
de antigüedad, mientras que lo que conocemos como el
“Management Organizacional” tiene una presencia
de algunos siglos (los escritos de Aristóteles y de
Platón abundan en cuanto a referencias y ejemplos relacionados
con los conceptos y prácticas del “Management”).
Lo que sucede es que el crecimiento del mundo corporativo
– a diferencia de las empresas pequeñas y medianas
- es sumamente reciente y posiblemente por ello que tiene
tan corta data. Los recursos del mundo corporativo además
de representar una fuente de investigación, impulsaron
el estudio de aquellos fuerzas que influyen sobre el Comportamiento
de las Organizaciones. Es también cierto que al principio
era la profesión de Economía – es decir
los Economistas – quienes trataron de analizar y mejorar
la forma de operar y funcionar de las empresas, pero su perspectiva
particular poniendo foco en lo “macro” no le permitía
observar los fenómenos relacionados con el comportamiento
individual y también grupal.
El enfoque macro – que toma a la organización
en su conjunto – privilegia trabajar sobre la “estructura”
asumiendo que los cambios en las estructuras han de producir
los cambios deseados en las personas y también en las
unidades departamentales. Algo que no es necesariamente cierto
y por el cual muchas organizaciones han pagado un precio muy
caro en aprender.
Una muy interesante posición como resultado de una
perspectiva única es la asumida por el irlandés
George Bernard Shaw quien destaca que “la diferencia
entre una dama y una florista no tiene que ver con como ella
se comporta sino más bien con como ella es tratada
(G. B. Shaw; “Pigmalion” – 1912).
2. Las distintas Unidades de Análisis
Mucha de la confusión que se presenta al observar los
fenómenos de interacción de las personas en
y con las organizaciones radica como consecuencia de no hacer
una clara distinción entre las diferentes unidades
de análisis.
Dentro de una comunidad podemos distinguir cuatro unidades
de análisis principales:
a. el individuo
b. el grupo
c. la organización / institución
d. la comunidad, nación, país, pueblo en su
conjunto, es decir como una totalidad.
Así como muchas de las afirmaciones realizadas dentro
de las ciencias naturales no son de aplicación directa
dentro de las ciencias sociales, también es cierto
que los hallazgos dentro de las ciencias sociales para una
unidad de análisis en particular, no lo son necesariamente
para las otras unidades de análisis.
La “emisión de dinero” es aceptada a través
de los órganos formales de emisión como lo es
el Banco Central o la Casa de la Moneda pero está vedada
a las personas particulares (no solamente está vedado
sino que además es un delito). Este ejemplo que resulta
obvio no debería ser olvidado puesto que muchos de
los supuestos básicos en las organizaciones respecto
del comportamiento de sus miembros organizacionales a veces
son válidos únicamente para una unidad de análisis
en particular.
Como resultado de múltiples intervenciones organizacionales
dentro del mundo corporativo en distintos países latinoamericanos
se ha observado que los trabajos de los consultores privilegian
trabajar con “alguna persona en la cúspide”
y otro importante número de personas aisladas. Muchos
de los fracasos como resultado de las implementaciones de
intervenciones de consultoría se debe principalmente
al hecho que “no se unen todos los eslabones”
que intervienen en un proceso de cambio desde un punto de
vista integral. Y como toda cadena es tan fuerte como su eslabón
más débil, cualquiera puede anticipar como la
“interrupción” ha de castigar el éxito
del proyecto.
Sabemos que cambiar las personas a través de un grupo
es mucho más factible que hacerlo de manera individual.
Ese es uno de los principales motivos por los cuales se ofrece
capacitación y entrenamiento al personal, participando
en forma grupal. De modo que las iniciativas de cambiar los
resultados a alcanzar dentro de un grupo tienen mucho que
ver con lo que “el superior” hace como consecuencia
de sus diálogos, creencias, visiones y acciones que
son compartidas con el grupo en su conjunto.
Algunos esfuerzos de cambio total en la organización
trabajan bajo el mismo postulado general. Es así como
muchos de los intentos de mejorar la performance de las organizaciones
es intentada a través de centrar la atención
en la concepción de la organización como un
todo. Algunos de los distintos tipos de intervenciones a nivel
global para la organización son : Planeamiento Estratégico,
Reuniones de Confrontación, Transformación Cultural,
Re-Ingeniería, Rediseño del Trabajo, Sistemas
de Calidad y Productividad, “Survey Feedback”,
Cambio Estructural, Desarrollo de Atención al Cliente,
Sistemas Socio-Técnicos, Tecnología a Gran Escala
/ “Future Search Conferences” (ver William Rothwell,
Roland Sullilvan, Gary McLean en: “Practicing Organization
Development – A Guide for Consultants”; Pfeiffer
– 1995).
El lector debe tener en claro que TODAS las unidades de análisis
son importantes. Investigadores, estudiosos, y académicos
pueden en algunos casos privilegiar “el individuo”
como unidad de análisis como lo hacen los psicólogos
en particular y por ello a veces se los ubica dentro de lo
que es conocido como la visión “micro”.
Por otro lado los economistas y sociólogos privilegian
poner foco en la comunidad en su conjunto bajo una visión
“macro”. Estas diferencias entre la visión
micro y macro – que nosotros tratamos como la importancia
de distinguir lo que sucede dentro de las distintas unidades
de análisis – hace que muchos fenómenos
sociales, económicos y políticos “aparezcan”
como incomprensibles para muchas personas. A nivel macro los
economistas y políticos muchas veces hacen referencia
a un crecimiento económico del país pero resulta
que este crecimiento “verbalizado” desde aquellos
que tienen una visión macro no es “vivido”
de la misma manera por las personas que tienen ante sus ojos
otro tipo de indicadores (a nivel micro) como su propia –
o la de su grupo de referencia – desocupación.
El hecho de que dentro de las culturas latinoamericanas se
haya privilegiado – y aún se continúe
– el tipo de organización jerárquico piramidal
es una manifestación de la relativa importancia que
se le asigna a la segunda unidad de análisis que está
presente en toda organización: el grupo.
Un trabajo de campo (Eric Gaynor Butterfield : “Congreso
de Desarrollo Organizacional”, Buenos Aires –
1997) muestra evidencia de que la búsqueda de la eficiencia
organizacional es orientada en una inmensa mayoría
de casos desde la visión de “estructura”,
y dentro de esta, desde el punto de vista de “estructura
formal” asumiendo que los cambios en la estructura organizacional
han de producir cambios en las personas. A veces dichos cambios
iniciados desde la tercera unidad de análisis (la estructura)
es también acompañada por algunos participantes
organizacionales (primer unidad de análisis) pero se
desarrollan muy pocos o simplemente nulos esfuerzos, en la
importancia del grupo como segunda unidad de análisis.
La importancia del grupo como segunda unidad de análisis
es vital puesto que la cadena entre las personas (primera
unidad de análisis) y la organización en su
conjunto (tercera unidad de análisis) solamente es
posible a través del Grupo.
Muchos de los trabajos de consultoría en las empresas
pasan por alto la enorme importancia que tienen los Grupos
en las empresas, y en su incidencia en los resultados a alcanzar.
Resulta obvio que una cadena no puede carecer de eslabones
si han de mantenerse ligados entre sí, pero es bastante
frecuente que la visión organizacional de muchos directivos,
empresarios e incluso consultores dedicados a aumentar la
eficiencia organizacional no toma en cuenta la enorme incidencia
que tiene el comportamiento grupal dentro de las organizaciones.
La importancia del Grupo como eslabón que liga al
Individuo con la Organización es de vital importancia.
Leamos algunas conclusiones de expertos en la materia que
no deben ignorar aquellos interesados en el Comportamiento
Organizacional.
- “Cualquier miembro de un grupo, siempre y cuando
su posición dentro de ese grupo ha sido claramente
definida, representa una perfecta muestra del patrón
general del grupo en el cual él mismo está actuando
/ participando”, en “National Character”
– 1953 (Margaret Mead).
- “Es más fácil cambiar a individuos
que forman parte de un grupo que cambiar a cualquiera de ellos
en forma separada. Y esto parece ser cierto en cuanto a entrenamiento
de Líderes, en cambiar los hábitos de comida,
y también en relación a lo que sucede dentro
del ámbito del trabajo en las organizaciones”,
en “Group Decision and Social Change” –
1947 (Kart Lewin).
- “La sociedad no es una mera suma de individuos sino
que más bien es una realidad única con sus propias
características… El Grupo – como unidad
en sí misma – piensa, siente, y actúa
de manera diferente de cómo lo harían sus distintos
miembros si ellos estuvieran aislados. Por lo tanto, si solamente
analizamos al individuo podemos desconocer lo que está
sucediendo con el Grupo”, “The Rules of Sociological
Method” – 1895 (Emile Durkheim).
- “Es interesante explorar como las relaciones entre
distintos grupos se entremezclan y también lo que sucede
con los individuos cuando estos pasan de un grupo a otro.
Cuando esto último sucede por lo general los individuos
traen consigo ciertas inclinaciones, sentimientos, actitudes,
que ha adquirido en el grupo del que ha venido (o salido),
y esta circunstancia no puede ni debe ser obviada”,
en “The Mind and Society” – 1916 y 1935
(Wilfredo Pareto).
- Al dar forma a sus propias actitudes las personas pueden
llegar a orientarse a grupos que no necesariamente son aquellos
de los cuales forman parte; a éstos grupos los podemos
llamar “grupos de referencia” que tienen una fuerte
influencia sobre la forma de proceder de las personas, en
“Reference Groups” – 1968 (Herbert H. Hyman).
El concepto de “grupo de referencia” fue acuñado
por Hyman en “The Psychology of Status”, 1942.
- “Como resultado de las necesidades recurrentes aparecen
los hábitos en el individuo y las costumbres en el
grupo, pero estos resultados son solamente consecuencias que
nunca han sido conscientes, nunca anticipadas o intencionadas.
Muchas veces no se observan hasta después de mucho
tiempo de su existencia, y lleva aún mucho más
tiempo antes de que sean apreciadas” … y también
surge un proceso de diferenciación entre aquellos que
“son del grupo” (in-group) y aquellos que “están
fuera del grupo” (out-group); en “Folkways”
– 1906 / 1940 (William Graham Sumner).
La escuela de pensamiento de “Relaciones Humanas”
– a diferencia de la escuela de “Administración
Científica” (Frederick Taylor, 1917) comenzó
a prestar consideración respecto de la importancia
que tiene el Grupo dentro de las organizaciones. Podemos decir
que emergió como resultado de una serie de experimentos
desarrollado en un fábrica de “Western Electric”
ubicada en Hawthorne, Illinois, que se realizaron a partir
del año 1924. Se comenzaron a modificar las condiciones
de trabajo de las personas para explorar los cambios en los
niveles de productividad. Muchos de los resultados fueron
sorprendentes ya que, por ejemplo, anticipaban que la productividad
se reduciría al disminuir la luz con la cual se trabajaba,
pero esto no fue así; más aun, la productividad
incluso llegó a aumentar. Como resultado de algunos
hallazgos sorprendentes un nuevo grupo de investigadores realizó
cientos de nuevos estudios a partir del año 1927 y
por unos cinco años estudiando distintos aspectos,
variables y componentes que tienen que ver con las condiciones
en el trabajo, encontrando que los niveles de productividad
seguían subiendo. De allí es que arribaron a
la conclusión de que el “trato que recibían
de sus superiores era más importante que las condiciones
en que trabajaban”. Esta propuesta de “congeniar
en el trabajo” y de privilegiar un sentido de “satisfacción
en el trabajo” fue tomada como válida por muchos
ejecutivos de empresa, como así también por
consultores y capacitadores, lo que ha sido sumamente desafortunado
puesto que no siempre los “niveles de satisfacción”
están relacionados con los niveles de productividad
(Eric Gaynor Butterfield: “La Productividad en la Empresa”;
Congreso de D. O. – 2001). El monumental trabajo de
James March y Herbert Simon (“Organizations”;
Wiley & Sons, N. Cork – 1958) exhibe en detalle
la validez de la postura de Gaynor.
• Retrospectiva Histórica
Las características y propiedades relacionadas con
la formación de un Grupo han sido tratados por filósofos
sociales del siglo XIX, pero es en el siglo XX cuando se comienza
a aprender respecto del comportamiento de grupos como consecuencia
del uso de métodos científicos de investigación
(H. Zorbaugh: “The Gold Coast and the Slum”, University
of Chicago Press - 1929, C. R. Shaw: “Delinquency Areas”;
University of Chicago Press – 1929; J. Landesco: “Organized
Crime in Chicago”, Illinois Association for Criminal
Justice – 1929; A. S. Makarenko: “The Road to
Life: An epic of education”, Foreign Languages Publishing
House - 1955).
Como se ha mencionado más arriba, y bajo los ímpetus
de Elton Mayo de la Harvard Business School, los estudios
en Western Electric han sido clásicos dentro del contexto
laboral (F. J. Roethlisberger & W. Dickson: “Management
and the Worker”, Harvard University Press – 1939).
Los trabajos de J. L. Moreno (“Who Shall Survive”,
Nervous and Mental Disease Publishing Co. – 1934) fueron
orientados a mapeos sociométricos de grupos y más
tarde Muzafer Sherif (“The Psychology of Social Norms”,
Harper & Row – 1936) investigó sobre la formación
de normas sociales en grupos.
Los trabajos posteriores de Kurt Lewin, R. Lippitt, y R.
White (“Patterns of aggressive behavior in experimentally
created social climates”, Journal of Social Psychology
– 1939) con grupos de chicos y sus supervisores como
también los de C. A. Gibb (“Leadership”
en Handbook of social psychology- 1954) en lo que se conoció
como “grupos sin líderes” ampliaron el
espectro del trabajo en Grupos.
Definición
Podemos definir a un Grupo como una unidad social compuesta
de más de 2 individuos que tienen cierta relación
de rol y de status entre ellos, que permanece en el tiempo,
y que posee un conjunto de valores o normas que regulan su
comportamiento, y que guardan relación con las consecuencias
que han de tener sobre el mismo grupo (Muzafer Sherif: “Group
Formation” en Behavioral Decisions in Organizations;
Scott Foresman & Co. – 1970).
• El proceso de Formación del Grupo
Hoy en día sabemos cuáles son los aspectos
más salientes en el proceso de formación de
un grupo.
Uno de los pre-requisitos para la formación de un
grupo tiene que ver con que los motivos que conducen hacia
una interacción inicial tengan la oportunidad –
sostenida en el tiempo – de reconocer y reciprocar respecto
de aquellas cosas que son de interés para los miembros
del grupo tratando de lidiar con ellas en forma concertada.
Por lo general el problema común o el “motivo”
sujeto a interacciones repetitivas depende de las circunstancias
en el contexto, tanto en cuanto se relacione con el nivel
de “ocurrencia” como de los intentos en lidiar
con ellos. Es frecuente que a medida que el grupo en formación
logra cierta estabilidad en el tiempo, se generan nuevas fuentes
de motivación y nuevos objetivos entre los distintos
miembros.
En una segunda fase podemos observar que se desarrolla una
organización o estructura, con roles y status. Se observa
que en esta etapa cuando durante cierto tiempo los individuos
interactúan entre sí en actividades relacionadas
con problemas comunes entre ellos, tanto sus propios comportamientos
individuales como expectativas respecto del comportamiento
de otros asumen ciertas regularidades de los cuales uno puede
llegar a construir cierto patrón.
A. P. Hare (“Handbook of small group research”;
The Free Press – 1962) encuentra que “status”
no es idéntico a “popularidad” o el grado
en que la persona es apreciada, y que puede existir una muy
baja correlación entre ellos (Status es definido como
“rango en el poder”). W. Whyte (“Street
Corner Society”, University of Chicago Press –
1955) muestra que el “status” puede tener que
ver más con “obligaciones mutuas” que tienen
algunos miembros entre ellos durante el transcurso del tiempo
y el grado de confiabilidad de que los compromisos asumidos
sean cumplidos.
También sabemos que la estabilización de la
estructura del grupo no es de ninguna manera independiente
de las relaciones que el grupo mantiene con otros grupos.
Una prolongada competencia entre grupos por objetivos mutuamente
incompatibles es ciertamente efectivo en cuanto a estabilizar
rápidamente al grupo. Y cuando se dan confrontaciones
entre grupos de relativa importancia que concluyen en una
derrota o humillación, dan lugar a inmediatos cambios
en la organización interna del grupo (Muzafer Sharif:
“Friend and Foe in Common Predicament”; Houghton
Mifflin – 1966).
K. Toki (“The leader-follower structure in the school
class”; Japanese Journal of Psycholkogy – 1935)
muestra que, cuando el grupo está suficientemente estabilizado
un líder puede alejarse sin llegar a perjudicar la
marcha del grupo.
• La Formación de Normas en el Grupo
A medida que el grupo desarrolla su estructura los distintos
miembros prefieren que las principales actividades se hagan
de una manera particular. Podemos hablar de una “norma”
como un término general que tiene que ver con interacciones
regulares y repetitivas tanto en cuanto a actitudes como de
comportamiento de los distintos miembros. Por lo tanto una
norma sería definida como una escala evaluativa que
define para los distintos miembros individuales un nivel de
aceptación o de rechazo, con el propósito de
regular los comportamientos en cuanto a las consecuencias
para el grupo (Carolyn Sherif, Muzafer Sherif, & R. Nebergall:
“Attitude and attitude change”; Saunders –
1965).
Sabemos que no todo el comportamiento social es regulado
por normas “del todo claras”, especialmente cuando
se trata de grupos en formación. ¿ Cómo
podemos entonces llegar a detectar una norma del grupo ? Muzafer
Sharif (“Group Formation” en Behavioral Decisions
in Organizations; Scout & Foresman – 1970) sugiere
hacerlo a través de 3 maneras objetivas:
- Observando similitudes y regularidades en los comportamientos
(palabras y hechos) que se manifiestan entre un conjunto de
personas pero no en otro conjunto dentro de una situación
similar.
- Observando sanciones de tipo correctivo respecto de ciertos
comportamientos y elogios o recompensas por otros comportamientos.
- Observando la creciente similitud o convergencia a través
del tiempo en los comportamientos de los individuos que inicialmente
se han comportado de una manera distinta. Por ejemplo la entrada
de un nuevo miembro a un grupo nos da la oportunidad de detectar
la existencia de sus normas.
• Efectos diferenciales en la Formación del Grupo
en las Actitudes y Comportamientos de sus miembros
La formación de una estructura en el grupo y de normas
en el mismo tiene consecuencias sobre las actitudes y los
comportamientos de los individuos. A estas consecuencias las
hemos de llamar “efectos diferenciales en la formación
del grupo”.
Lo que es importante tener en cuenta es que la formación
de un Grupo tiene muchas y amplias implicancias en cuanto
a regular la actitud y el comportamiento de los individuo,
tanto con y sin los controles y sanciones externos.
• El crecimiento de los Grupos
Herbert Thelen & Watson Dickerman (“The growth
of groups”: Behavioral decisions in Organizations; Scott,
Foresman & Co. – 1970) destacan el desarrollo de
distintas fases de crecimiento en los Grupos como resultado
de un trabajo realizado en nacional Training Laboratory (1948).
Durante la primera fase varios miembros del grupo han tratado
de instalarse rápidamente dentro de sus sitios habituales
dentro de la escala de liderazgo. Parece ser que el grupo
no puede actuar con cohesión o eficiencia hasta que
cada miembro del grupo tiene cierta información “necesaria”
respecto de otros miembros del grupo , como ser : ocupación,
posición, responsabilidades en el trabajo, edad, nivel
de educación, familia y hobbies.
Durante la segunda fase se ha presentado un período
de frustración y conflicto entre los distintos “estereotipos”
mientras que en la tercera fase el propósito principal
del grupo parece ser el de evitar el tipo de conflicto que
estaba presente durante la fase segunda y que debilitaba su
desarrollo. Esta tercera fase es denominada como Intento de
consolidación de la armonía dentro del grupo.
La cuarta etapa tiene en cuenta el desarrollo de una mayor
Auto-apreciación individual así como también
flexibilidad en los procesos del grupo, y pone además
un énfasis especial en la productividad en cuanto a
la resolución de problemas.
• Logrando el Cambio en las personas
Darwin Cartwright (“Achieving Change in People: Some
applications of group dynamics theory” en Behavioral
Decisions in Organizations – 1970) señala algunos
principios que toda persona interesada en el comportamiento
grupal debe tener en cuenta.
Primer Principio: Si tenemos interés en que el Grupo
sea usado eficientemente como un medio de cambio, entonces
tanto las personas que han de ser sujetas a cambio como aquellas
personas que han de ejercer influencia para el cambio, todas
ellas deben tener una fuerte pertenencia al grupo.
Segundo Principio: Cuánto más atractivo es
un Grupo a sus propios miembros mayor será el grado
de influencia que el grupo puede ejercer sobre sus miembros.
Tercer Principio: Cuando se intenta cambiar actitudes, valores
o comportamientos, a mayor relevancia de ellos para la atracción
al grupo, mayor ha de ser el grado de influencia que el grupo
pueda llegar a ejercer sobre ellos.
Cuarto Principio: A mayor prestigio de parte de un miembro
del grupo, mayor ha de ser la influencia que el mismo puede
llegar a ejercer.
Quinto Principio: Los esfuerzos por cambiar personas o componentes
del grupo – incluso siendo exitosos – que tuvieran
como resultado “desviarlas de las normas del grupo”,
han de encontrar seguramente una dura resistencia.
Sexto Principio: Se puede crear una fuerte presión
en el Grupo hacia el cambio por medio de crear una percepción
compartida entre los miembros respecto de la necesidad de
cambiar, haciendo de entonces que el origen de la presión
hacia el cambia, recaiga entonces en el grupo.
Séptimo Principio: Toda la información que
se relaciona con la necesidad de cambiar, los planes por cambiar,
y las consecuencias respecto del cambio deben ser compartidas
por todas las personas relevantes que son miembros del grupo.
Octavo Principio: Los cambios en una parte del grupo producen
impacto y ejercen presión sobre otras partes relacionadas
que pueden ser reducidas solamente como resultado de eliminar
el cambio o por realizar nuevos ajustes en las partes vinculadas.
La relación de las “Ideas” con lo que sucede
en los grupos ha sido tratado excelentemente por Josephine
Klein (“Working with Groups”; Hutchinson University
Library – 1961), quien sugiere que las condiciones que
producen una discusión que es a la vez eficiente y
alegre dentro de un grupo, no puede ser dejado librado al
azar.
La autora parte del trabajo de Kurt Lewin (1947) donde se
destacan tres fases principales en todo proceso de cambio:
(1) descongelar las actitudes previas; (2) cambiar las actitudes;
(3) recongelar la nueva actitud.
En el manejo del diálogo y las conversaciones dentro
de un grupo a veces no se siguen algunas pautas que terminan
atentando contra la eficiencia del grupo y llegan a emerger
entonces, algunas consecuencias disfuncionales. A la luz de
estas manifestaciones la autora echa mano a las contribuciones
de N. Maier “The quality of group discussion as influenced
by a discussion leader”; Human Relations – 1950)
quien ha detallado una serie de instrucciones que son de suma
utilidad, a saber:
- En lugar de presentar un problema al grupo, trate de determinar
a partir del trabajo con el grupo si es que el grupo tiene
un problema.
- Haga una lista de todas las sugerencias de modo que todas
las opiniones y manifestaciones sean tenidas en cuenta.
- Reconozca todas y cada una de las sugerencias que le hagan
llegar y proteja a las personas de las críticas que
puedan llegar de parte de otros miembros del grupo, haciendo
interpretaciones desde un punto de vista positivo.
- Cuando reciba buenas sugerencias puede acompañarlas
de las siguientes palabras: ¿Cómo funcionaría
eso?, de modo que las personas tengan una oportunidad de ampliar
su punto de vista.
- No trate de capitalizar sobre la primer buena idea, pista
o sugerencia y tampoco manifieste preferencias de otro tipo.
- Cuando tenga una lista bastante completa de sugerencias,
se pueden hacer algunas preguntas, como por ejemplo: ¿Cómo
podemos cambiar la manera en que se hacen las cosas de modo
que podamos combinar las distintas facetas y opciones?
No son demasiados los autores y practitioners que han dedicado
muchas de sus energías a diagnosticar en detalle los
problemas que confrontan los Grupos. Aquí sugerimos
acceder al aporte de Leland Bradford, Dorothy Stock, &
Murria Horwitz (“Adult Leadership”; American Education
Association – 1950), quienes identifican como más
comunes a los siguientes tres problemas:
1. Conflicto o pelea – que no es por supuesto una pelea
de box por el título mundial pero que por otro lado
se manifiesta como en desacuerdos, argumentaciones dispares,
diálogos de tipo sarcástico, una atmósfera
tensa, y conflicto, entre otros. Los motivos para las pelas
pueden ser debidas a:
-Se le ha asignado al grupo una tarea imposible y los miembros
están frustrados porque sienten que es imposible satisfacer
las demandas que recaen sobre ellos.
- El principal interés y preocupación de los
miembros consiste en luchar y encontrar su status dentro del
grupo.
Los miembros son leales a “otros grupos” cuyos
intereses están en conflicto con el suyo.
Los miembros están realmente involucrados y comprometidos
y además están trabajando muy duro para resolver
el problema.
Una manifestación que está presente dentro de
algunos Grupos es la “Apatía” y un líder
debe estar alerta a las razones para su presencia; entre ellos:
- Cuando el problema sobre el cual están trabajando
en el grupo no es realmente importante para los miembros,
o en todo caso aparece como menos importante que cualquier
otro problema sobre el cual ellos sí preferirían
trabajar.
- El problema puede parecerle importante a los distintos miembros
del grupo, pero existen razones que los pueden llevar a evitar
tratar de resolver el problema.
- El grupo puede tener procedimientos inapropiados para resolver
el problema en cuestión.
- Los miembros pueden percibir que no tienen el poder para
influenciar en las decisiones finales.
- La existencia de una lucha prolongada y profunda entre algunos
miembros está fuertemente presente en el grupo. Muchas
veces dos o tres personas dominantes pueden competir entre
sí o con el líder en demasía o por demasiado
tiempo de modo que toda otra actividad tiene una importancia
menor. Las personas menos dominantes es posible que sientan
que no están en una posición adecuada para ayudar
a resolver el conflicto y entonces responden con apatía
y retiran de algún modo su nivel de participación.
Existen una serie de preguntas que pueden formularse para
mantener al grupo en línea, como por ejemplo:
a. ¿ Cuál es nuestro objetivo ?
b. ¿Estamos en el curso correcto o fuera de línea?
c. ¿Dónde estamos ahora en la discusión
que estamos teniendo?
d. ¿Estamos analizando el problema?
e. ¿Estamos sugiriendo soluciones?
f. ¿ Estamos poniendo a prueba las ideas?
g. ¿ Cuán rápido nos estamos moviendo?
h. ¿Estamos paralizados, retrocediendo, o avanzando
lentamente?
i. ¿Estamos haciendo uso de los mejores procedimientos
en nuestro trabajo?
j. ¿Estamos todos trabajando o el peso recae sobre
solamente algunos?
k. ¿Estamos haciendo progresos respecto de nuestras
habilidades para trabajar conjuntamente?
Un observador atento en la marcha de un Grupo tiene en cuenta:
- ¿Cuáles son los problemas principales que
tiene el grupo y que se relacionan con su necesidad de información?
- ¿Cuál es la información más
relevante o más pertinente? ¿Cuál es
la información que puede llevar al grupo a caminos
que son o de vía muerta o que llevan a ningún
lado?
- ¿Cuáles son los recursos mínimos y
necesarios que el grupo requiere para funcionar eficientemente?
El observador puede hacer uso de distintos métodos
de observación de los cuales se hace referencia a tres
principales:
1. Quién habla con quién
2. Quién hace qué tipo de aporte y de contribución
3. Qué ha sucedido en el grupo, prestando consideración
a:
- Cuál ha sido la atmósfera general en el grupo;
- La cantidad y calidad de trabajo alcanzado;
- El comportamiento del líder
- El nivel de participación de los miembros
Un paso importante que le sigue es el de dar devolución
de la información pertinente al grupo, independientemente
de que la información haya sido recolectada por el
líder o por el observador. Los autores hacen algunas
sugerencias para esta fase:
1. Sea sensitivo en cuanto a qué información
en particular el grupo está en condiciones de usar,
que es lo que ha ser más útil para el grupo
en este momento en lugar de en que lo más interesante.
2. No produzca avalanchas de información para el grupo.
Si usted provee demasiada información ella no ha de
poder ser usada. Elija solamente dos o tres observaciones
que puedan estimular el pensamiento y la posterior discusión.
Permita que sea el mismo grupo quien solicita más información
cuando la necesita.
3. No reparta demasiados elogios al grupo. El aprendizaje
no solamente se produce a través de los elogios. Lo
aconsejable es hacer mención a logros ya que esto ayuda
a confrontar con honestidad a las dificultades.
4. No castigue ni discuta ni tampoco juzgue. El observador
no está para jugar el rol de Dios. En lugar de hacer
comentarios como: “Un par de personas dominaron la discusión
durante el día de hoy” uno puede decir que “Durante
el día de hoy la participación no ha estado
tan distribuida como durante el día de ayer”.
5. Es más fácil discutir y debatir sobre el
comportamiento en cuanto al rol que respecto del comportamiento
de una persona. Por ejemplo podemos decir: ¿Cuál
es el rol que el grupo necesitaba completar? en lugar de “Ese
comportamiento no es el apropiado”.
6. Sea suave respecto de los choques de personalidades. Es
mucho más fácil y conveniente discutir que es
lo que ha ayudado al grupo y que es lo que no lo ha ayudado,
teniendo en cuenta el grupo en su totalidad.
Aquellos interesados en los comportamientos de grupos –
como una muy importante segunda unidad de análisis
– deben además tener presente que las diferencias
a veces de tipo irreconciliable entre los estudiosos y expertos
a nivel “micro” con aquellos a nivel “macro”,
radica en la necesidad de un punto común entre ellos.
Y posiblemente no exista un solo punto común entre
estas dos distintivas perspectivas que supere al análisis
que pueda realizarse desde el concepto y la práctica
del “rol”.
R. Linton (“The study of man”; Appleton-Century
– fue uno de los primeros estudiosos en dar una ubicación
central al rol dentro de las ciencias sociales1936). T. M.
Newcomb (“Social Psychology”; Holt, Rinehart &
Winston – 1950) realize la importante contribución
de traer el concepto de rol desde la Antropología hacia
la ciencia de la Psicología Social y R. K. Merton (“Social
Theory and Social Structure”; The Free Press –
1957) al igual que Talcot Parsons (“The Social System”;
The Free Press – 1951) privilegiaron el rol como aspecto
central para comprender los aspectos vinculados con la estructura
social. Pero posiblemente pocos han realizado contribuciones
tan valiosos como D. Katz & R.L. Kahn (“The social
psychology of organizations”; Wiley – 1966).
Vamos a reproducir a continuación un resumen de estos
dos autores respecto de la importancia del rol, literalmente
y en inglés, para evitar el uso de anglicismos en algunos
términos.
“The concept of role is proponed as the major jeans
for linking the individual and organizacional levels of research
and theory; it isa t once the building block of social systems
and the summamtion of the requirements with which Duch systems
confront their members as individuals. Each person in an organization
is linked to some set of other members by virtue of the functional
requirements of the system which are heavily implemented through
the expectations those members have of him; he is the focal
person for that set. An organization can be viewed as consisting
of a number of such sets, one for each person in the organization.”
There are some oversimplifications that should be given appropriate
consideration: “… the fact that organizational
life is continuous rather than made up of discrete episodes,
the fact that members of a role set are often in disagreement
among themselves with respect to what the focal person should
do, and the fact that the role episode occurs within and is
shaped by a matrix of organizational influences. Four basic
categories of role conflict are considered: incompatible expectations
held by a given member of a role set (intra-sender conflict);
incompatible expectations held by two or more members (inter-sender
conflict); incompatibilities between two or more roles held
by the same focal person (inter-role conflict); and incompatibilities
between the requirements of a role and the needs or values
of the person holding it (person-role conflict)”.
Hemos de tomarnos un corto break de no más de 15 o
20 minutos para realizar al regreso, algunas dinámicas
sobre los contenidos que hemos explorado. Para ellos les pido
que vayan pensando respecto de organizarse en mesas de 5 a
6 personas.
Muchas gracias a todos por compartir y en especial por algunas
preguntas que han sido excelentes.
Eric Gaynor Butterfield – Presidente (www.theodinstitute.org)
The Organization Development Institute International –
Latinamerica
(also Board member of The Organization Development Institute
– Worldwide)
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