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Innovación e Inteligencia Financiera

Abstract de Taller de una Media Jornada para Empresarios realizado en el mes de Octubre de 2005 a cargo de Eric Gaynor Butterfield – www.theodinstitute.org

 

 

El mes pasado hemos tenido una media jornada y cubrimos muchos aspectos relacionados con las tres principales categorías respecto de cómo se relacionan cada una de ellas para conseguir dinero. Cada una de ellas tienen características particulares y distintivas y también cada una de ellas tienen consecuencias y alcanzan resultados diferentes.

 

Las categorías de empleado y auto-empleado han sido las dos primeras de las tres de ellas. Las personas posicionadas dentro de éstas categorías de acuerdo con Robert Kiyosaki, de una manera u otra, se orientan a generar dinero “a través de la venta de su propio tiempo” y además se caracterizan por “trabajar por el dinero” en lugar de hacer trabajar el dinero para ellos.

 

Estas dos primeras categorías sobresalen por el hecho que le ofrecen – aparentemente – un cierto sentido de seguridad y comodidad. De todas maneras ya conocemos lo que les espera a aquellos que tienen esta orientación preferencial para lo cual hemos destacado lo que dice un experto en comportamiento humano cuando se trata de aspectos donde se compite por varios motivos y en especial cuando la rivalidad tiene que ver con la apropiación de recursos. William Shakespeare no duda en poner en boca de la bruja “principal” quien – ante las propuestas de solución de tipo mediocre de sus subordinadas – se hace cargo de la situación y asegura que la “maldad” mayor consiste en darle al contrincante – adversario – rival un “sentido de protección total”.  En la introducción del libro de Robert Kiyosaki “Padre Rico Padre Pobre” se señala lo poco que falta para que se quiebre el sistema de previsión como así también el de medicina social. Pero acaso ¿Qué persona que es joven y que actualmente tiene un trabajo puede pensar que habiendo aportado a las cajas previsionales y a las empresas pre-pagas de medicina social, se habría de quedar sin protección cuando fuera viejo? Más aún, Kiyosaki ilustra que esto no funciona simplemente con lo que tenemos dentro de nuestras cabezas cuando somos joven sino que cuando “no sentimos o vivimos como personas mayores” no podemos concebir lo que nos ha de suceder más adelante en nuestras vidas.

 

Kiyosaki muestra que las reglas de juego se han alterado por completo y es lamentable que muchas personas sigan queriendo jugar con las mismas reglas. La idea de estudiar y completar estudios primarios, secundarios, y luego universitarios para conseguir un “buen trabajo” que nos ha de dar cierta tranquilidad el resto de la vida, funcionó hasta más o menos algo más de la segunda mitad del siglo pasado en los Estados Unidos de Norteamérica, y en los distintos países latinoamericanos hasta el momento en que los ha alcanzado la globalización tecnológica y financiera. Y el problema con el estudio y con el diploma de una excelente Universidad es que “uno después intenta ganarse la vida con esa profesión” y con lo que esa profesión le ha enseñado.

 

Las ciencias del comportamiento y la Profesión de Desarrollo Organizacional dieron una prueba inequívoca a todo el mundo algo más de 50 años atrás que la eficiencia profesional – aunque necesaria – no siempre era suficiente. Las competencias y habilidades intrapersonales como as{i también interpersonales resultan indispensables y – paradójicamente, le resulta a veces más difícil incorporarlas y desarrollarlas a quienes son profesionales que a aquellos que no lo son. Para ello no hace falta más que acudir a los trabajos de notables expertos en la materia (Chris Argyris, Donald Cole, Edgar Schein, Richard Beckhard, entre otros).

 

El empleado entrega mucho de su destino a otros quienes sí hacen cosas para controlar sus destinos, y además tienen planes distintos para ellos. Estos otros están compuestos por tres categorías principales: los accionistas, los banqueros y sus accionistas y el gobierno. Es demasiada carga como para que una persona como empleado pueda alcanzar el éxito. En este sentido las Profesiones le dieron – inicialmente – a los Profesionales la posibilidad de independizarse y algunos pudieron sacar buen provecho de esta situación inicial. Sin embargo, demasiado rápidamente los accionistas, los banqueros y el gobierno encontraron que a través de nuevas reglas los profesionales “no llegarían a alcanzar su sueño de independencia”. Y es así como muchos excelentes profesionales que se cambiaron de la categoría de empleado hacia la de auto-empleado después de una ardua lucha se convencieron de que “lo que estaban muchos de ellos haciendo era simplemente explotarse a sí mismos”.

 

Para hacer las cosas aún más difícil a estos profesionales sus últimos años como empleados no fueron fáciles. En el libro del Dr. Donald Cole (“Profesional Suicide or Organizational Murder”) se expone como los últimos tiempos que pasa un ejecutivo – profesional dentro del mundo corporativo, es sumamente duro y que muchas veces es empujado hacia fuera de la empresa o en cambio, prefiere el mismo expulsarse. Hoy en día viven y sufren este proceso miles de excelentes profesionales, ejecutivos y directivos de empresas en las distintas organizaciones dentro del mundo privado en Latinoamérica y la situación parece no cambiar puesto que la tendencia de los últimos años ha mostrado cada vez más una creciente dificultad y problemática.

 

Kiyosaki deja en claro que “Existen reglas para el dinero de acuerdo con las cuales actúan los ricos, y también existen reglas con las que actúa el 95 % restante de la población”. Y es desafortunado que estas reglas que aprenden el 95 % de los niños tanto en la escuela como en su casa no son las reglas con las cuales juegan los que son ricos y los que hacen dinero”. Y bajo estas reglas que juegan el 95 % de las personas muchos pueden estar aconsejando a sus hijos a hacer cosas y a elegir un camino que les ha de hacer pagar durante toda su vida más impuestos de lo que realmente les corresponde; por lo general este grupo de personas entrega impuestos equivalentes a sus ingresos por casi 5 meses de trabajo en el año.

 

Ahora nos encontramos con que las dos primeras categorías que parecían diferenciarse mucho con el transcurso de los años se han vuelto más parecidos. El auto-empleado se “explota a sí mismo”. Los contadores tienen que encontrar trabajos en empresas de auditoria, los expertos y diplomados en tecnología informática se orientan preferentemente hacia el mundo corporativo que comercializa productos y servicios informáticos (hardware y software”), los abogados encuentren dificultades para desarrollarse de manera independiente y privilegian trabajar en empresas de servicios jurídicos y legales, y hasta los médicos han encontrado que también “puede ser rutinizado” sus servicios. Estos últimos son pagados por las empresas de servicios pre-pagas por persona atendida que no se diferencia mucho de la paga por pieza que se realizaba antes de la revolución industrial cuando muchas personas trabajaban en sus casas.

 

Si estas dos categorías no terminan siendo lo que realmente se les trata de hacer ver, tarde o temprano – muchas veces angustiado por la necesidad de mantener, y alimentar a sus familias – los profesionales se encaminan hacia nuevos caminos y opciones. Posiblemente uno de los golpes de gracia finales al sueño de la “profesión independiente” lo hayan dado las “Normas ISO” que regulan los procesos a través de los cuales se hace algo. Como los procesos tienen que ver con más de una persona, es difícil que se certifique a un Profesional y como por otro lado las empresas y organizaciones requieren cada vez en mayor medida que sus proveedores de servicios sean “certificados” los profesionales independientes encuentren que su embudo de ingreso a una empresa es cada vez más pequeño, lo que se agiganta aún más cada año con el simple transcurso del tiempo. Eric Gaynor Butterfield destaca que en un encuentro con un alto directivo de un Banco local que había pasado a manos de un Banco Internacional, éste le manifestara: “Aquí ya no pueden trabajar como asesores o consultores independientes personas que tienen todo su pelo blanco”, como era el que yo tenía. Me pareció interesante ésta nueva regla que habían adoptado los nuevos accionistas que adquirieron el Banco local lo que me ha llevado a responderle al directivo manifestando: “¡Qué creativos se han puesto en cuanto a los criterios de selección!”.

 

Los caminos para salir de auto-empleado luego de haber experimentado las crecientes dificultades que las personas pertenecientes a ésta segunda categoría confrontan, no son nada fáciles y más aun si se trata de personas con Diplomas en las Universidades.

 

Hacer carrera dentro de una empresa como empleado una vez que se ha graduado y diplomado como Profesional es muy distinto de desarrollarse como empresario. El empresario está usualmente en sus inicios ligado a algún territorio en particular mientras que el particular está más dispuesto a seguir el territorio que “otros” han definido para él. Los Empresarios son verdaderos artistas, que se mueven inteligentemente sobre la base de la intuición, mientras que el profesional tiende a basarse más en las concepciones y marcos teóricos.

 

Es común que el empresario piensa en su empresa desde el punto de vista de su familia, y tiene una tendencia a vincularlos dentro de la misma mientras que el profesional dentro de la corporación tiende a independizar lo que es “la familia” respecto de lo que se hace en la empresa. Es muy común que el empresario incluso cuando hace uso de una figura jurídica posea casi la totalidad de las acciones de la empresa, mientras que el Profesional tiene poco o ningún acceso a las acciones de la empresa.

 

La organización multinacional se caracteriza por tener un accionariado muy difuso y el profesional tiene que aprender lo que éste accionado quiere, usualmente a través de lo que interpreta por otras personas que muchas veces difieren respecto de sus posiciones ante los accionistas, sus preferencias, sus intereses y también sus necesidades. El empresario es un creador nato y debe inspirar a otros a que lo sigan; el profesional, gerente o directivo organizacional pasa mucho de su tiempo “mirando hacia arriba esperando instrucciones que deben ser luego transmitidas a otros, lo subordinados”.

 

En particular el empresario fundador es un típico artista y creador, parte de la nada pero se imagina perfectamente como va a estar terminada su obra de arte. El Profesional tiende a pensar desde el día de hoy y como son las cosas hoy para delante. Cuando los Profesionales estudian un nuevo proyecto de inversión parte de un momento cero que es el de la inversión inicial y luego avanzan en el proyecto calculando los ingresos y egresos de cada año partiendo desde el año 1. El empresario por el contrario tiende a posicionarse en el proyecto terminado, es decir el último año. Y esto tiene una ventaja enorme respecto de lo que hace el Profesional. Al posicionarse en el último año visualiza el logro y el éxito mientras que el profesional al avanzar del año 1 hacia delante lo que comienza a ver son los ingresos – egresos de cada uno junto con cada uno de los problemas, dificultades y obstáculos. Y los problemas, dificultades y obstáculos que aparecen bajo esta perspectiva distinta ante los ojos del Profesional hacen que éste tenga en cuenta distintas y menores probabilidades de éxito.

 

 

Para comenzar a tener éxito como dueño de una empresa – como empresario – el profesional tiene que reunir los atributos del socio fundador que, como vimos, no son desarrollados comúnmente ni siquiera en las mejores Universidades del planeta. Pero incluso habiendo sido exitoso como socio fundador luego se requieren otras características y competencias para transformar al socio fundador en un socio sucesor. Habitualmente, sin un fundador emprendedor una empresa familiar no puede crecer, pero solo con el no puede llegar a proseguir, y acá es donde aparece entonces la figura del sucesor. Las tareas que realiza el socio fundador son distintas del socio sucesor puesto que el fundador se ocupa desde el primer momento de todo el negocio. Y debe luego aprender a transmitir sus conocimientos a otros como así también a elegir a otros como los más apropiados.

 

Los profesionales y ejecutivos en las organizaciones no siempre se orientan a enseñar a otros puesto que el ambiente es competitivo y mucho del éxito que ellos obtienen – dependiendo de la manera como la empresa lleva a cabo las recompensas – es a veces a expensas de otros. El sucesor por lo general no maneja las áreas que tienen que ver con los Clientes o con las finanzas del negocio, aunque si pueden estar a cargo de las finanzas de la empresa. Por lo general el socio sucesor debe ser capaz de mostrar al fundador que ha sido capaz de manejar eficazmente una parte de la empresa o una unidad de negocios o una serie de proyectos.

 

 

Los Profesionales tienden a ver los problemas como muchas veces los ven sus propios profesores en la Universidad. Muchos estudiantes de la India que realizaron estudios de Master en los Estados Unidos de Norteamérica en los años 70 del siglo pasado volvían a su país sugiriendo a sus padres – empresarios que pongan en vigencia arreglos organizacionales muchas veces apoyados en los principios de la división del trabajo lo que contrasta con el modelo que hemos aprendido como más eficiente que es aquél donde se trabaja en forma participativo y como equipos de trabajo. Paradójicamente la cultura en la India ha sido históricamente la de trabajo en equipo.

 

 

Al profesional le resulta muy difícil ver a la empresa desde la perspectiva de un hombre de negocios y como dueño. En principio no es fácil que una persona que se ha desempeñado como ejecutivo y directivo y que acostumbraba recibir un ingreso fijo todos los meses, y que además contaba con una computadora, secretaria e infinitos recursos a su disposición, tenga luego que adaptarse a una situación como empresario donde no recibe ninguna asignación fija e incluso debe abonarles a otros “de manera fija”.

 

 

Un trabajo de investigación realizado por Eric Gaynor Butterfield (Jornada de Empresarios e Innovación; Noviembre 2004) muestra que en el proceso de transición donde los profesionales tratan de convertirse en empresarios ellos tienen en cuenta las empresas y negocios tal cual existen en ese momento. En realidad lo que no saben es que lo que ellos están viendo como negocio del empresario existente, no es el verdadero negocio del empresario. Usualmente los negocios pasan por otro lado que no es el que está visible. Muchas zapaterías tienen locales en calles donde los alquileres son altísimos y los profesionales pueden preguntarse como es que pueden pagarlos ya que la frecuencia de Clientes entrantes no puede justificar siquiera el solo pago del alquiler. Lo que sucede es que uno solo de estos Clientes puede ser un Distribuidor o Mayorista de otra provincia quien le puede estar haciendo pedidos de cientos y miles de pares de zapatos.

El Profesional tiende a “hablar” de lo que sabe, es decir de su Profesión. Y es recompensado por hablar eficazmente respecto de aspectos que se relacionan con su Profesión. Cuando se es empresario se pueden hacer muchas cosas, pero no se puede hablar de lo que uno ha aprendido; eso ha costado demasiado como para regalarlo a terceros. Además para el empresario el secreto es algo importante a diferencia del Profesional que, siendo exitoso es invitado a un Congreso para compartir sus nuevos hallazgos. El empresario sabe muy bien que “El secreto del éxito es el secreto”. Por lo tanto, y teniendo en cuenta que en algún momento “su negocio” ha de estar visible a terceros – o a de encontrarse con otras personas de su misma especialidad – el empresario otra vez se comporta de manera distinta de la que lo hacen los profesionales: desarrolla actividades distintas de aquella en la cual está “teniendo éxito”. Algo que el profesional no está acostumbrado a hacer pues tiende a persistir dentro de lo que hace y aún más – si allí tiene éxito – ha de profundizar más en esa misma disciplina o contenido o producto o servicio.

 

 

Pero una de las diferencias más grandes entre el profesional y el empresario la encontramos en que éste último no habla tanto del concepto de sinergia – incluso puede llegar a no conocerlo – pero de todas maneras es capaz de aplicarlo. Es decir, el empresario se adelanta a los conceptos y puede estar aplicando muchos de ellos sin siquiera tener el conocimiento de los mismos. El profesional acude más bien al concepto para luego tratar de ir a la acción, algo que desafortunadamente no ocurre de manera natural. Y bajo esta práctica de sinergia el empresario está predispuesto y se alista para liderar a otros con la responsabilidad de atender algunos requerimientos de estos terceros que han de formar parte del equipo. El profesional no opera dentro de esta visión por lo general; más aun dentro de las distintas culturas latinoamericanas los profesionales universitarios por lo general tienen una predisposición a percibir al empresario bajo la perspectiva de Karl Marx, donde se lo percibe como un explotador que se beneficia del trabajo de otros. Este concepto de plusvalía dentro de las universidades latinoamericanas tiene incluso una connotación altamente negativa y ha llegado a formar parte de un cliché que se ha aceptado de manera generalizada.

 

Ahora bien, quisiera formular una pregunta: ¿Qué sería de este planeta si nadie se hubiera tenido las perspectiva de que trabajemos aunque sea ocasionalmente como un equipo? Incluso hasta los principales deportes y entretenimientos son realizados por los humanos de manera cooperativa y prevalece la orientación hacia los trabajos como equipos por encima de los individuos. ¿Existe acaso algún invento que se haya desarrollado por la única intervención de una única persona? Y más, si las personas no estuvieran dispuestas a trabajar bajo el liderazgo de otro ¿Quién crearía y generaría trabajo? Por supuesto que surge una respuesta muy sencilla: Ese es el rol del Estado. Pero tenemos experiencias muy concretas de lo que sucede cuando el Estado quiere asumir el rol del empresario que implica, entre otros y como mínimo, actuar creativamente, tomar riesgos y ser innovador. ¿Cuántos Estados conocen ustedes que han operado de manera creativa, tomando riesgos y asumiendo posiciones innovadoras? Hoy en día en Latinoamérica, un continente pleno en recursos primarios que están allí ofreciéndose para ser tomados y transformados, vemos que la mayor parte de lo que sucede con la transformación de dichas materias primas (energía, minería, agricultura, pesca, forestal) está en manos de corporaciones extranjeras que hace muchas décadas atrás contaron con empresarios en esos países del extranjero.

 

Y cuando escuchamos que los gobiernos han creado tantos cientos o miles puestos de trabajo no tenemos más que observar lo que esas empresas están haciendo y produciendo, y salta a la vista que la mayor parte de esas actividades no son creativas ni representan generación de nuevos ingresos genuinos, puesto que son realizados entre otras cosas, a través de trabajo no-genuino. 

 

 

En algunos países de Latinoamérica esta situación es más crítica que en otros. Por ejemplo la Argentina con recursos inmensos y en mucha mayor proporción que los que Dios ha distribuido para lo que es Chile, exporta al mundo igual que Chile. Pero una diferencia importante consiste en que Chile exporta productos que llevan mucho más valor agregado donde se dan procesos de transformación que crean trabajo para otros, en pocas palabras, trabajo genuino. En un taller con empresarios realizado hace unos 3 meses atrás muchos empresarios argentinos manifestaron que incluso ante la posibilidad de crecer no lo iban a hacer. ¿Tenemos alguna idea de lo que representa para un país o para una comunidad que quienes aquellos que son una fuerza creadora, innovadora y que se predispone a correr riesgos, llega un momento donde decide “no-crecer”? Es como si tuviéramos inventores que comienzan en un momento a dejar de realizar trabajos vinculados con el proceso de innovación y comienzan a parase dentro de las máquinas automáticas de juegos. Matar los incentivos a los empresarios es condenar a un país a vivir sin ellos y la fuerte generadora de trabajos genuinos que ellos originaban ha de mostrar en poco tiempo el ingreso del gobierno con planes y propuestas donde no se genera trabajo genuino y que puede ser sostenido solamente como consecuencia de estar dentro del mundo del dinero el que es consistente a su vez con la política de John Maynard Keynes. Desafortunadamente la concepción de crear el dinero a través de organismos internacionales financieros que luego encontraron apoyo en los Bancos Centrales de los países latinoamericanos en lugar de basarlo en la genuina creación de productos y servicios terminaron con eliminar los incentivos que todo empresario latinoamericano necesita para llevar adelante su misión. La creación de dinero a través de los organismos internacionales financieros que luego encontraron como aliados a los Bancos Centrales en Latinoamérica, decretaron el inicio del deceso de los empresarios genuinos y aparecieron los “contratistas del Estado” quienes cerraron el círculo con la alianza ya estructurada de los entes internacionales financieros con los bancos locales.  Como manifestaba un empresario líder en la industria metalúrgica en la Argentina: “Nosotros trabajamos muy duros para tener una empresa donde debemos comprar maquinarias, mantener los equipos actualizados, contratar y dar trabajo al personal, pagamos costos altos por intereses a Bancos, debemos pagar impuestos al gobierno antes de tener las utilidades” mientras que los Bancos y el Gobierno pueden crear dinero con una maquinita”. Realmente competir con el costo de “hacer dinero con una maquinita” el esfuerzo del empresario genuino es desmesurado y ya hasta los más emprendedores empresarios latinoamericanos se han dado cuenta que es preferible no-innovar y no tomar riesgos, y asociarse con los gobiernos como proveedores y contratistas del Estado. Eso les asegura una ganancia segura y además están cubiertos de los riesgos.

 

 

Y ya sabemos lo que sucede cuando las personas “trabajan sobre seguro”. William Shakespeare ha sido un extraordinario maestro en la materia y parece que su lección aun no ha sido absorbida por los gobernantes latinoamericanos. Para peor, ni siquiera le dan trascendencia dentro de las mejores Universidades al pensamiento y concepción del excelente economista Alemán Joseph Schumpeter quien estaba convencido del enorme poder del empresario como generador de trabajo genuino. En la China de hoy en día, que ha apoyado con fuerza la práctica del empresario creador e innovador de Joseph Schumpeter, premian a sus empresarios locales y a aquellos empresarios que además son capaces de tomar otros mercados fuera de sus fronteras, los considera como “Líderes Indiscutibles” quienes ameritan recibir recompensas aún mayores.

 

La Argentina que se encontraba posicionada entre los 10 países más ricos del planeta cuando se premiaba a sus empresarios exportadores, ha pasado ahora a una posición totalmente empobrecida como resultado no solo de la falta de estímulos a los empresarios creativos sino porque además a través de mecanismos regulatorios del Estado se retiene dinero a los exportadores en materia de retenciones. ¿Conocen ustedes algún país que retenga dinero del empresario exportador y que se cuente entre los países más desarrollados del mundo?

 

 

No existe ninguna duda que – como declaraba el filósofo español Ortega y Gasset – el comportamiento de las personas es el resultado de combinar “a la persona con su contexto”. No existen hoy día, ni siquiera en las mejores Universidades del mundo, un plan o programa por medio del cual se puedan desarrollar empresarios. Países como Australia, Estados Unidos de Norteamérica, Nueva Zelanda y también Argentina crecieron a través del espíritu emprendedor de quienes se radicaron en esas tierras. Todos esos países se encuentran aun entre los países más ricos del mundo con excepción de la Argentina. Hace unos 60 años todos ellos estaban dentro del grupo privilegiado de países desarrollados y ricos en este planeta pero la Argentina comenzó a hacer cosas distintas desde ese entonces de lo que hicieron los líderes en USA, Australia y Nueva Zelanda.

 

La política empresarial innovadora vigente hasta los años 40 del siglo pasado fue poco a poco reemplazada por una asistencia del gobierno a “nuevos empresarios” que en realidad no eran tales: eran simplemente contratistas del Estado. Y saben ustedes que es lo que caracteriza al empresario que es contratista del Estado: pues opera bajo un sistema de “costo + un plus”. Cualquier costo es bueno pues de todas maneras la “empresa” está protegida y los Clientes han de tener que pagar la ineficiencia.

 

Robert Kiyosaki destaca que esta práctica se consolida a través del pensamiento y acción de gobiernos que hacen referencia al hecho de tener que dedicarse “a redistribuir la riqueza”. Y Kiyosaki muestra como este pensamiento y filosofía es letal para la comunidad que le adopta, y la Argentina es un excelente ejemplo de ello. A través de la redistribución de los ingresos que se ha realizado durante los últimos 60 años lo que salta claramente a la vista es un mayor empobrecimiento de la población... y además no se ha logrado “redistribuir la riqueza más equitativamente”. Es que, como muy bien destaca Robert, “los ricos saben muy bien que es lo que tienen que hacer” a diferencia de las personas que conforman esa inmensa mayoría que se encuentra agrupada en lo que es conocida como clase media.

 

 

Podemos a estas alturas hacerles llegar un formulario de “auto-apreciación en materia empresarial” que ustedes han de completar y esperamos que les sirva para apreciarse como empresarios, y que es de especial aplicación para aquellos profesionales, ejecutivos y directivos corporativos que quieren tomar la iniciativa de comenzar “su empresa”. Nosotros (www.theodinstitute.org) estamos para ayudarle al respecto, para aquellos que buscan nuestra ayuda.

 

 

Me gustaría recibir un poco de feedback de ustedes como participantes y en particular todo lo relacionado con el proceso de “Transición” hacia la categoría de empresario; más puntualmente desde la posición de empleado o auto-empleado hacia la de dueño de su propia empresa. Robert Kiyosaki ha realizado un excelente trabajo que nosotros esperamos enriquecer incorporando los distintos componentes que se vinculan con la transición de “etapas inferiores” (donde se llega al límite de explotarse a sí mismo) a la del empresario. Y podemos agruparnos en mesas de a 3 explorando como nos apreciamos al hacer uso del “formulario de auto-apreciación como empresario”.

 

Aprovechen el break de 15 minutos.

 

Muchas gracias por compartir.

 

 

Eric Gaynor Butterfield – RODP

Presidente: The O. D. Institute International, Latinamerica

www.theodinstitute.org

Board member of The Organization Development Institute – Worldwide (World Leader in O. D.)

 

 

 




Para mayor información puede acercarse a
The Organization Development Institute International, Latinamerica

a través de : www.theodinstitute.org
y también por este medio : info@theodinstitute.org

 

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